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¿Y la autoridad?

Por Irene Escobedo

¿Hubo o no hubo operativo para garantizar la seguridad de los aficionados que asistieron a la celebración de la victoria del partido de México contra Chequia? Las versiones son encontradas.

Por lo menos el tráfico nunca se restringió, sobre todo en algunas de las calles aledañas y muy transitadas en torno a la Plaza de Armas y la Catedral de la ciudad de Zacatecas.

Lo mismo lo confirma Fabiola, la joven afectada por el exdirigente juvenil de Morena, quien deliberadamente la agredió de un puñetazo —que, por la euforia masiva futbolera, justifican algunos—.

Las zonas de fanáticos aficionados al fútbol que se habilitaron en diversas plazas del país fueron creadas como alternativa para que la población pudiera disfrutar del partido en pantallas gigantes ante las restricciones televisivas impuestas desde la organización del Mundial.

En casi todas las zonas de esparcimiento para aficionados la seguridad se ha salido de control. El caso de Zacatecas trascendió a nivel nacional y otros, como el de Los Cabos, han trascendido a nivel internacional.

El New York Times ha publicado diversas aseveraciones en torno a la violencia de los aficionados; lo mismo han hecho El País y La Vanguardia. Y casi llegamos al cuarto partido y no se ha hablado respecto a reforzar los operativos de vigilancia.

Han cambiado, sin duda, y evolucionado también —para bien y para mal— las maneras en que la euforia se manifiesta después de la victoria en cada partido, y pudiera ser que hasta en la derrota. Pero la de los hinchas ya no tiene fronteras ni límites. Cada uno tiene derecho a decidir cómo manifestar su euforia, pero sobre todo si quiere participar o no. A la mayoría de los automovilistas involucrados en las zonas de aficionados nadie les ha preguntado.

Toca a la autoridad responder cómo este próximo martes garantizará que haya un respeto absoluto a quienes quieren o no participar de la celebración del Mundial, antes de que haya peores consecuencias.