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Verónica Díaz Robles a un paso de la candidatura de Morena a la gubernatura

El tablero sucesorio de Zacatecas se definió el pasado 15 de septiembre. La dirigencia nacional de Morena, encabezada por Ariadna Montiel, designó a Verónica Díaz Robles como coordinadora estatal para la Defensa de la Transformación, una figura que, en los hechos, la convierte en la virtual candidata del partido rumbo a la gubernatura en las elecciones de 2027.

Del Bienestar al Senado: el itinerario de una operadora política

Díaz Robles ejerció como senadora de la República por Zacatecas bajo las siglas del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Su formación académica corresponde a la licenciatura en Administración de Empresas por la Universidad Autónoma de Fresnillo.

Su carrera en el servicio público arrancó como gestora en el Ayuntamiento de Fresnillo y dio un salto cuando fue electa en 2018 como diputada local en la LXII Legislatura estatal. Ese mismo año asumió la delegación estatal de los Programas para el Desarrollo, responsabilidad que conservó hasta 2023 y desde la cual controló la dispersión de los programas sociales federales en la entidad.

Ya en la Cámara alta, encabezó las secretarías de la Comisión de Bienestar y de la Comisión de Desarrollo Municipal, además de integrar las comisiones de Estudios Legislativos, Igualdad de Género y Derechos Humanos. La morenista pidió licencia por tiempo indefinido a su escaño el pasado 23 de junio, un movimiento que anticipaba sus aspiraciones.

El sello Monreal: parentesco, poder y sospechas

Es imposible leer el ascenso de Díaz Robles sin el apellido Monreal Ávila como telón de fondo. La senadora con licencia estuvo casada con Luis Enrique Monreal Ávila, hermano tanto del gobernador David Monreal como de Ricardo Monreal, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados. Con el paso del tiempo, Díaz Robles logró consolidarse como una de las principales operadoras políticas del monrealismo en Zacatecas.

Ese entramado familiar alimenta hoy el debate público en torno a la sucesión, sobre todo después de que la regla contra el nepotismo dejara fuera de la carrera a Saúl Monreal, también hermano del gobernador, quien terminó por declinar sus aspiraciones. El senador Saúl Monreal, quien aspiró en su momento a la candidatura de Morena por Zacatecas, objetó públicamente que la senadora con licencia pudiera competir en el proceso interno, dadas las normas partidistas de combate al nepotismo, y lanzó una advertencia: sin un proceso interno limpio, Morena corría el riesgo de sufrir fracturas e incluso llegar a perder en las urnas en las elecciones de 2027.

Desde organizaciones sociales y otros sectores políticos del estado se ha planteado una pregunta incómoda: ¿es Díaz Robles la vía para que el grupo Monreal prolongue su dominio sobre la política local? La familia Monreal Ávila cuenta con su bastión en Fresnillo, municipio de mayor peso económico en el estado y cuna del grupo, cuyo gobierno ha pasado en distintos periodos por las manos de Ricardo, David, Saúl y Rodolfo Monreal.

Una definición interna que dejó cicatrices

La contienda interna del oficialismo congregó a siete aspirantes: Díaz Robles, identificada con el gobernador; los morenistas Ulises Mejía Haro, ligado al grupo del diputado cercano a la presidenta, Alfonso Ramírez Cuellar; José Narro Céspedes, quien buscaba la coordinación por segunda ocasión; Geovanna Bañuelos, abanderada del PT, y Carlos Puente, por el Partido Verde.

El PT había apostado por la senadora Geovanna Bañuelos como su carta fuerte. Su dirigente estatal, Alfredo Femat Bañuelos, ha insistido en que existe un rechazo ciudadano a la continuidad del monrealismo y en que un perfil petista debería encabezar la coalición en el estado del centro-norte del país. La fotografía del anuncio fue elocuente: el PT brilló por su ausencia, mientras el Partido Verde fue el único de los dos aliados de Morena que respaldó la designación. La negativa de Morena a la propuesta petista de blindar los resultados mediante encuestas espejo acabó por marginar a ese partido de la disputa interna.

Operación cicatriz

El discurso de Díaz Robles ya como coordinadora dejó entrever lo ocurrido a puerta cerrada minutos antes del anuncio. Ante la notoria ausencia de Mejía, la zacatecana pidió cerrar filas. Y es que Morena llegó a la definición de Zacatecas arrastrando acusaciones de nepotismo y con un aliado, el PT, abiertamente inconforme. Frente a ese panorama, la nueva coordinadora echó mano del libreto retórico habitual de su partido, aquel que presenta la unidad como remedio universal para el disenso. “Frente a cualquier intento de retroceso, la respuesta debe ser más unidad, más conciencia y más organización”, proclamó ya investida en el cargo.

Buena parte de su intervención sonó a intento de suturar las heridas que su propia designación abrió. “En este movimiento no caben ambiciones personales cuando la prioridad es el bienestar del pueblo”, sostuvo. Descartó que la batalla deba darse hacia adentro y trasladó el conflicto a otro campo: el de quienes, según dijo, sirven a intereses ajenos a las causas del pueblo y pretenden restaurar un régimen de privilegios. Sin embargo, Díaz Robles tendrá que construir en los hechos la unidad que pregona en un movimiento donde su llegada ya dejó fracturas visibles.