Tensión, negociación y el sí de los aliados
Por Irene Escobedo
La nueva estrategia, el llamado plan B, a estas alturas resultó ser una especie de opción C versión 2.0 con cambios drásticos y hasta incompatibles con la primera iniciativa, y una segunda propuesta que apostaba todavía por modificaciones constitucionales.
El consenso con los aliados por fin lo ha logrado la cuarta transformación, no sin antes haber pasado por la secretaría de Gobernación, donde hubo oraciones, veladoras y súplicas a todos los santos líderes de las cúpulas partidistas aliadas, para lograr el consenso antes de que el nuevo documento sea turnado para su aprobación legislativa.
Las aguas todavía están turbias y al parecer el plan ya no busca incidir en puntos constitucionales, sino que a través de la aprobación de leyes secundarias se tratará de llegar al mismo objetivo de quitar recursos a los partidos y restar privilegios a quienes se dejé.
El texto completo se conocerá el lunes, pero el consenso se habría logrado eliminando reformas estructurales que neutralizaban sobre todo a los aliados.
Esta vez, el riesgo ya no era opción y el camino para la aprobación de la estrategia B fue la negociación, como debió de ser desde el principio.