Recuento: defensa de nuestra Laguna del Carpintero
Por Amparo Berumen
La historia –en palabras de Verónica Wedgwood–se vive hacia adelante, pero se escribe retrospectivamente. (Tomado del libro, La sonrisa del jaguar, de Salman Rushdie).Dedicado a ELEFANTE BLANCO en su Quinto Aniversario.
Con más de 450 artículos publicados, esta columna periodística cumple hoy 9 años. Y la mejor forma de celebrarlo es con usted y con este medio que me hospeda. ¿Cuáles han sido las vivencias a lo largo de este tiempo? Primero diré que esta labor escritural me ha acercado más a la lectura. Que la escritura es un placer inmediato y solitario. Es descubrir que por más zarandeos que demos a las palabras, éstas no pierden nunca su significado.
Siguen ahí incólumes, pacientes, en espera del minuto imaginativo. Con la escritura se establece un vínculo extraño, íntimo, salpicado de invenciones, verdades, secretos–sueños. Quizá por ello se diga que el oído es el órgano de la escritura, porque al escribir escuchamos nuestra propia voz. Y también la vista, porque por las palabras aprendemos a mirar, a captar. Ya en estos piélagos, parece poder afirmarse que al escribir en un periódico, los lectores escuchan nuestra voz, se identifican con ella. Y cuando los demás escuchan nuestra voz y miran y captan a través de nuestras palabras, se establece un COMPROMISO SOCIAL con la comunidad.
Es aquí cuando una columna periodística adquiere otra dimensión, otro sentido, otro por qué. Es también aquí cuando los pensamientos pueden unirse en pos de un ideal. Y es cuando retumba en mi mente esta frase de Francisco Umbral: “Después de escribir, releo, por ver dónde he traicionado la palabra, dónde he puesto lo que no era”.
De tantos encuentros sobre el papel, hoy puedo decir que la defensa de los terrenos y la Laguna del Carpintero ha sido, en mi caso, una prueba fidelísima de que la gente ESCUCHA y MIRA y CAPTA a través de nuestras palabras. El epígrafe de este artículo nos dice: “La historia se vive hacia adelante, pero se escribe retrospectivamente”. Sí. Contrario a lo que unos cuantos quieran pensar, la defensa de la laguna inició en esta columna cuando iniciaba también la pasada administración municipal.
Aquellos no eran días de campaña ni de búsqueda de votos ni de nada que interesara a algún grupo o partido. Quizá por ello (y porque las denuncias las hacen algunos cuando el gobernante ya se fue) aquellas primeras entregas, publicadas en solitario en forma espaciada a lo largo de 14 meses, no despertaron mayores “emociones” y nadie se rasgó las vestiduras. Es válido.
Pero dado el aferramiento del anterior alcalde, de violentar con el proyecto de su trienio, publiqué en la página local de este periódico, una CARTA A LA OPINIÓN PÚBLICA que alertara e involucrara por igual en esta problemática, a todos los ciudadanos. La fecha de la publicación fue un domingo después de las elecciones federales, justo el 9 de julio de 2006, con el fin de evitar en lo posible lo que a final de cuentas siempre ha de suceder: que algún partido o grupo use como estandarte los grandes temas sociales.
Lo que siguió, usted y yo lo sabemos: hubo por fortuna durante aquellas semanas, una gran participación de los ciudadanos de todos los sectores. Lo más memorable fue una carta firmada por gente notable, interesada en el bien común. Quién iba a decirme que después de publicar este DOCUMENTO, vendrían los meses salpicados de avatares, de pequeñas traiciones no porque la traición sea pequeña, sino porque al paso de los minutos en eso se convierte. Durante esos días se hicieron públicos algunos desplegados difamatorios para quien esto escribe, en los que unos firmaron y otros pagaron con nuestro dinero.
En la segunda mitad de ese trienio, se estuvieron publicando ocasionalmente notas “periodísticas” con apodos y motetes –también para quien esto escribe–, y hasta la “acusación” puberta en las últimas fechas, de estar financiando “grupos subversivos”, entre ellos un grupo de jóvenes que hace apenas unas semanas se aposentó, legítimamente, junto a la laguna. Pese a lo antes citado, es bueno para todos nosotros el recuento, porque mucho hemos conseguido.
La inminente construcción del centro comercial anunciada por el anterior alcalde en septiembre de 2005 (en terrenos donados por la Federación), y luego en otros meses de 2006 y en otros de 2007 (en terrenos donados por PEMEX), no pudo nunca realizarse. Entretanto, usted y yo revisábamos aquí documentos oficiales, cláusulas falseadas, cambios de uso de suelo…La historia se vive hacia adelante: el pasado 30 de diciembre escribí a usted lo siguiente: “De este alcalde que mañana se va, hoy no diremos nada.
Pensemos mejor en lo que sigue. Urge que todos los pensamientos estemos unidos. Que los estudiantes, las amas de casa, los obreros, las familias, los empresarios, los priístas, los perredistas, los panistas, los ecologistas, los profesionistas, los artistas, los intelectuales, nos unamos en una gran manifestación PACÍFICA, si el veredicto federal fuera adverso.
Todos tenemos el compromiso de construir y vivir una cultura de paz, y bajo esa premisa debemos trabajar. Ya es hora de que los tres órdenes de gobierno conozcan la inconformidad social que existe en Tampico a causa de éstos y otros abusos. Es importante una gran expresión ciudadana SIN COLORES NI PANCARTAS que no sean aquellas a favor del bien común”. Todos los textos lagunarios de esta columna, los tiene esta casa editora.
La gran traición a Tampico, El mangle y los buitres, Nuestro mangle y el Día Mundial de los Humedales (por citar sólo tres), se publicaron estas últimas semanas. Sí. La historia se vive hacia adelante, pero se escribe retrospectivamente. “Después de escribir, releo, por ver dónde he traicionado la palabra, dónde he puesto lo que no era”.
*Tomado del Libro “Apuntes del Carpintero”, publicado en 2023 para celebrar el Bicentenario de Tampico.