Reclamos directos al poder y al crimen
Por Irene Escobedo
Los obispos le insisten al Estado pero ahora también le hablan al crimen organizado. La Iglesia católica no ha dejado en un solo momento de alzar la voz por la inseguridad, la violencia y las víctimas no atendidas.
El tema se reiteró nuevamente en la Asamblea Plenaria de Obispos de la Conferencia del Episcopado Mexicano, pero esta vez no fue una insinuación sino una serie de señalamientos directos.
En la asamblea, no hubo anuncios de acciones concretas, pero sí condenaron nuevamente «los discursos vacíos» desde donde se pretende construir la Paz.
Los obispos de México expresaron un basta para los que están ansiosos de ostentar el poder y la idolatría del yo. Adjudicaron la responsabilidad de la inseguridad principalmente a los gobernantes y todos los que tienen en sus manos decisiones que afectan la vida de las personas, y se dirigieron concretamente a «los grupos armados» interpelándolos por su papel en la destrucción de la paz y la vida social.
Otra directa fue para las autoridades, por las recientes acciones emprendidas por el Estado Mexicano para la captura de «El Mencho», lo que desde la perspectiva de los obispos trajo consecuencias negativas para todo el país por la ola de violencia desatada.
«No podemos acostumbrarnos al dolor, ni volvernos indiferentes», advirtieron los obispos, no sin antes mencionar la crisis de desaparecidos y la inseguridad que priva en torno a la realización del próximo mundial de fútbol. En síntesis, una Iglesia preocupada y obispos que externan lo mismo que todo México clama, pero que nadie quiere escuchar.