No va suceder, para fortuna de muchos y de la democracia en México
Por Irene Escobedo
Uno de los más grandes proyectos del sexenio de Claudia Sheinbaum y posiblemente desde el mandato de Andrés Manuel López Obrador, ha sido la reforma electoral, la gran propuesta que un pequeño partido logró desarticular impidiendo que la presidenta de la república se convirtiera en jefa de campaña en 2027 y 2030.
Dicen en Morena que no fue un fracaso, tampoco un duro golpe a su plan de transformación. «Es malo para el país. México es el que pierde», respondió la presidenta durante la mañanera, a la pregunta de un reportero interesado en conocer qué opinaba la mandataria específicamente sobre la revocación de mandato no aprobada en el Senado.
La prensa insistió ante la (pobre) respuesta y el reportero replanteó: ¿Por qué es malo y por qué México pierde, presidenta? La respuesta fue más vacía. Sheinbaum se limitó a repetir —pero al revés— «México pierde, porque es malo para México». Vaya, jamás había sido tan convincente la presidenta.
Indudablemente no hay una explicación válida para las pretensiones de Morena de atraer mañosamente el voto, lo cual no va a suceder, para fortuna de muchos y de la democracia en México.