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México digital: récord de conectividad, ¿nos vuelve más vulnerables?

Irene Escobedo

· En el país, 86.1% de la población de 6 años y más ha entrado en la era digital.
· La salud mental de los jóvenes está en riesgo y la población, expuesta a mayores ataques cibernéticos.

Las más recientes estadísticas lo indican: en México hay un récord histórico de conectividad. El 86.1% del país ya es digital, pero la otra cara de la moneda revela nuevos desafíos y riesgos ante el avance digital.

México alcanzó un récord histórico: 104.9 millones de mexicanos son usuarios de internet. Esto significa que el 86.1% de la población de 6 años y más ha entrado en la era digital. Así lo revela la más reciente Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTH) del INEGI.

Como resultado de la colaboración con el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), el INEGI integró la estadística que mide el acceso a internet y las herramientas básicas que se utilizan en México. ¿El resultado? La brecha digital ha disminuido significativamente en el país al alcanzar una conectividad superior al 86%.

Esto significa que, en tan solo una década, se duplicó el acceso a internet en los hogares mexicanos. Todavía en 2015, la conectividad digital en México era del 39.1%.

Sin embargo, más población conectada lleva a nuevos retos. En el balance general se aprecia el impacto positivo, pero también la vulnerabilidad a la que estamos expuestos.

Más población conectada

Uno de los aciertos más importantes de llevar más fibra óptica a todo el país es la inclusión digital del segmento de adultos mayores, un grupo que hasta 2025 logró que el 57.8% de sus integrantes estuviera conectado. Hace 10 años, solo el 11.2% de las personas de la tercera edad tenía acceso a internet.

De la misma manera, la conectividad en zonas rurales subió en 2025 al pasar del 40% al 75% en 10 años. Aquí el reto es igualarla a la cobertura que ya se alcanza en zonas urbanas.

Asimismo, un factor preponderante es el cambio en el consumo. Al estar internet totalmente vinculado a la economía y a la vida cotidiana, la población ha creado una dependencia en la que el 81% de los mexicanos lo utiliza para ver contenidos audiovisuales y un 41%, para comprar productos, mientras que el resto de la población ha encontrado ventajas para utilizarlo como herramienta financiera.

Más allá de los aspectos económicos, educativos y de tipo recreativo, la conectividad ha implicado abrir la puerta a una realidad donde la ciberdelincuencia y las noticias falsas están tomando protagonismo.

También la salud mental, sobre todo de los más jóvenes, está siendo comprometida. Estudios recientes evidencian que la hiperconectividad ha incrementado problemas como la ansiedad y la depresión, y ha fomentado la adicción al uso de dispositivos. Además, para la población en general se pone en riesgo la privacidad, debido a que múltiples sitios recopilan datos masivos que permiten identificar nuestros comportamientos al navegar y nuestra geolocalización.

Otro aspecto sobresaliente que podría influir negativamente es la manipulación algorítmica. Dejar en manos de internet la recomendación de páginas y sitios optimizados para generar respuestas rápidas y de tipo emocional hace más vulnerable a la población usuaria, debido a que los algoritmos están diseñados precisamente para retener la atención, para influir sobre las noticias y hasta para crear polarización política, social y cultural.

El reto para México

Ningún país en el mundo logra una conectividad del 100%, debido a que la población de menor edad, así como las regiones rezagadas, impiden que se logre. No obstante, según los expertos, el país podría tener la capacidad de pasar de un 86% hasta un 95% de conectividad. Sin embargo, ello implicaría el uso de tecnologías satelitales o de proyectos gubernamentales ambiciosos, debido a la dificultad que representa en la actualidad la incursión del servicio de internet en zonas como Guerrero, Oaxaca y Chiapas, que están rezagadas en conectividad.

Además, aun logrando la incursión en estas zonas, debido a la vulnerabilidad económica de su población, resultaría difícil para las familias afrontar gastos por servicios de internet y de conectividad.C