La voz de la iglesia, una posición crítica que incomoda
Por Irene Escobedo
En un contexto de creciente inseguridad y violencia, la Iglesia católica en México ha alzado su voz (otra vez) para denunciar las injusticias y exigir acciones concretas para abordar la crisis que vive el país. Recientemente, monseñor Francisco Javier Acero Pérez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de México, criticó la priorización de leyes que promueven la «cultura de la muerte» sobre la búsqueda de personas desaparecidas.
La Iglesia no solo se ha limitado a emitir declaraciones, sino que ahora el obispo auxiliar fue al encuentro de familiares de víctimas de desapariciones, Monseñor trabaja en terreno para brindar apoyo y acompañamiento a quienes han sido afectados por la violencia. Esta posición crítica ha generado incomodidad en algunos sectores que parecen preferir que la Iglesia asuma un bajo perfil en un estado laico.
Sin embargo, la Iglesia no puede ni debe callar ante la injusticia y el sufrimiento de millones de mexicanos. Su papel como defensora de la vida y la dignidad humana es fundamental.
El llamado del obispo auxiliar ha sido hacia políticos, empresarios y líderes sociales para que eviten el lenguaje agresivo y promuevan la unidad y el respeto. También destacó la importancia de trabajar juntos para encontrar a las personas desaparecidas y abordar las causas profundas de la violencia en México.
Las víctimas de la inseguridad y sus familiares merecen ser escuchados y atendidos. La Iglesia debe seguir siendo un espacio de acogida y apoyo para quienes han sido afectados por la violencia. Es fundamental que se garantice su derecho a la verdad, la justicia y la reparación.