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La ansiedad como idioma de nuestra época

Por el psicólogo clínico y criminológico Alejandro Murillo

La ansiedad, y el diagnóstico de la misma como trastorno es una situación -desafortunadamente- cada vez más frecuente en la población mexicana.

De los años 2000 a alrededor de 2021, hay evidencia de un incremento importante en los síntomas de ansiedad y trastornos relacionados, pasamos de reportar un 14, 3 % de personas con algún padecimiento de ansiedad a lo largo de su vida en 2001, a un 19. 3% de personas con sintomatología ansiosa en el 2021. En 20 años aumentó un 5%. Sí bien, es cierto que el incremento del 5% no puede parecer significativo para algunas personas, para las personas que padecen de ello representa una diferencia abismal en el desarrollo pleno de su vida.

Dicho aumento, y diferencia en el pleno desarrollo de vida de quienes padecen de ansiedad es el costo de vivir en un país ansiógeno.

En México actualmente existen diversas problemáticas que sí bien es cierto que de un modo y otro siempre han estado presentes, daría la impresión de que en los últimos años «pesan más» al menos eso es lo que la misma gente y estadísticas relacionadas a la ansiedad advierten, en dichas problemáticas resaltan varias muy importantes: economía, salud e inseguridad. Temas que claramente tienen un impacto directo en el bienestar emocional de las personas y que, al verse comprometidas, provocan un detrimento de la salud mental de los mexicanos, concretamente un aumento en el tema de la ansiedad.

La ansiedad entonces resulta ser el costo más alto de vivir en México.

La ansiedad, en este sentido, deja de ser únicamente una respuesta individual o un problema privado, para convertirse en un fenómeno colectivo, casi estructural. No es casual que cada vez más personas se reconozcan ansiosas, se nombren así, o encuentren en la ansiedad una explicación a su malestar cotidiano. La ansiedad se ha vuelto una forma de narrar la experiencia de vivir en la incertidumbre permanente, de habitar un presente inestable y un futuro poco prometedor.

Así, la ansiedad no solo es un trastorno a tratar, sino un mensaje que interpela a la sociedad en su conjunto. Un mensaje que habla de precariedad, de miedo, de pérdida de control y de la necesidad urgente de repensar las condiciones en las que se vive, se trabaja y se proyecta la vida en México. Porque mientras el país siga siendo ansiogénico, la ansiedad seguirá siendo el idioma con el que muchos intentan decir que algo, profundamente, no está bien.

Medina-Mora et al., Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica, 2001-2002 (ansiedad 14.3 %).INEGI, Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado 2021 (síntomas de ansiedad ~19.3 %).