Inseguridad arrebata a Ojocaliente una tradición de casi medio siglo de antigüedad
Irene Escobedo
La Feria de la Tuna y de la Uva inició en 1970 y se fusionó con la feria de la Virgen de los Milagros, que data de hace 440 años
La gente se preparaba para la fiesta, dejaba sus casas para dirigirse a la celebración; la emoción por acudir a la coronación de la reina de la Feria de la Tuna y de la Uva 2026 fue interrumpida inesperadamente por una explosión.
Aquel 30 de agosto en Ojocaliente había una celebración especial: marcaba el inicio de una festividad con años de tradición, la Feria de la Tuna y de la Uva. Con su primera edición oficial en 1970, la de este año sería la consecución de una tradición memorable que proviene de otra antigua tradición.
El lema de la feria, que recién se había instaurado en 2025, “De la tierra al corazón: 55 años de orgullo”, no tendría sino crónicas de tragedia, historias de caos y desesperación.
La gente lucía sus mejores galas, la ocasión lo ameritaba: sería la coronación de Madeleym I. Alexa y Cristal, sus princesas, integrantes de la Corte Real, estaban listas y ataviadas.
La ceremonia estaba preparada para celebrarse a las 8 de la noche en la plaza principal de Ojocaliente. La gente no alcanzó ni siquiera a congregarse, apenas partían de sus casas, algunos cerraban sus portones con llaves y candados, los mismos que la explosión abrió con una potencia de 200 kg. A partir de ese momento ya nada fue igual.
Afuera de la comandancia de policía reinaba el caos, la confusión, el terror. Todavía hay secuelas de ese miedo. Para las autoridades es un hecho aislado, corresponde a una guerra entre carteles para ganar territorio. Para la gente de Ojocaliente el atentado va más allá de las pérdidas materiales. Representa la pérdida de la tranquilidad, la seguridad, una calma que aparentemente se había logrado.
Por primera vez se suspendía la feria más antigua del sur del estado. Algunos habitantes refieren que no son 56 años de la Feria de la Tuna y la Uva, una celebración comercial y agrícola que, según los habitantes más ancianos de la región, se habría fusionado con las festividades religiosas en honor a la Virgen de los Milagros, la patrona del lugar.
Los ancianos dicen que son más de 440 años de celebrar a la Virgen en Ojocaliente, ahora llamada Feria de la Tuna y de la Uva. La inseguridad les arrebató la tradición.
El grupo Deseo y el grupo Samuray, que amenizarían el inicio de la feria, nunca iniciaron su actuación. Solo se veía gente correr por todos lados. “Parecía que la barda se movía, los niños lloraban, estaban asustados”, “el estruendo fue horrible”, “todo se sacudió”.
En el área comercial de la feria, los artesanos y comerciantes se mantenían expectantes con sus productos derivados del nopal, las mermeladas, el queso de tuna.
Sería una pérdida para todos. La feria tradicionalmente ha sido la ocasión para que la actividad agrícola y comercial sea más rentable en esta región.
El presupuesto de más de 5 millones destinado a la feria sería reasignado también para apoyar económicamente a las familias damnificadas.
Cualquier recurso ante la tragedia resultaba insuficiente. Esto motivó que el alcalde Juan Manuel Zambrano Jiménez buscara un encuentro con la presidenta Claudia Sheinbaum. La logística, las restricciones y el estricto control durante la visita de la presidenta imposibilitaron la misión.
Más tarde logró que su petición fuera recibida, derivando en diversos apoyos por parte de la Federación para las víctimas de la explosión.
La onda expansiva por el coche bomba ubicado en las afueras de la comandancia de la Policía Municipal había impactado inmuebles en un radio de hasta cinco cuadras. Dos inmuebles se reportaron como pérdida total, 10 viviendas sufrieron daños severos y otras 55, daños menores.
Además de los daños al edificio de la comandancia, el reporte de la Fiscalía General de Justicia del Estado indica que hay 15 vehículos también siniestrados.
Más allá de los daños materiales, la gente de Ojocaliente que estuvo cerca de la explosión enfrenta profundas secuelas emocionales. Algunas personas reportan estrés severo, crisis de ansiedad y pánico.
A pesar del negativo impacto, en algunas áreas del municipio se ha normalizado la violencia. Para algunos otros habitantes, “ya se acostumbraron a la inseguridad”, destacan algunos de los testimonios principales que circulan en redes sociales.
De gran trascendencia para la población es la cancelación de la festividad, debido a que es uno de los pocos espacios de que disponen anualmente para el esparcimiento y la diversión.
Los apoyos logrados por el alcalde de Ojocaliente y derivados de la Federación son:
Rescate de la infraestructura de la mano con el gobierno del Estado de Zacatecas. Rehabilitación de viviendas. Se autorizaron recursos destinados principalmente a la reparación de daños colaterales en inmuebles particulares. Se dotará de apoyo integral a las familias víctimas de la explosión.
Zambrano Jiménez pretendía ingresar para entregar de manera prioritaria un pliego petitorio enfocado en la reconstrucción del municipio, un fondo extraordinario de contingencia y la urgente reubicación de la comandancia policial para salvaguardar a las familias de la zona centro.C