Héroe y traidor
Por Priscila Sarahí Sánchez Leal
Nolan concibió un extraño proyecto. Irlanda Idolatraba a Kilpatrick;
la más tenue sospecha de su vileza hubiera comprometido la rebelión;
Nolan propuso un plan que hizo de la ejecución del traidor
un instrumento para la emancipación de la patria.
Recordemos nuestras clases de historia, quiénes eran los buenos y quiénes los malos, cómo son las historias de unos y otros, qué diferencias o similitudes hay en cada uno de los relatos y cómo es que se ha configurado un imaginario colectivo que sitúa a los personajes históricos en uno u otro grupo.
¿Qué implica estar de un lado o de otro en la historia? ¿Se puede ser héroe y traidor al mismo tiempo? Para esta breve reflexión, recurriremos al cuento “Tema del traidor y del héroe”, de Jorge Luis Borges, publicado en el libro Ficciones en 1944. Se trata de un texto que cuestiona la legitimidad de los discursos y entramados oficiales.
Cabe preguntarse cómo es que se construye una versión de los hechos que termina imponiéndose sobre otra. Este es uno de los temas principales que parece atravesar el relato de apenas tres páginas.
El cuento se desarrolla en temporalidades distintas; en 1944 se sitúa Ryan, un investigador que se da a la tarea de reconstruir la vida de Fergus Kilpatrick, uno de los grandes héroes de Irlanda, con quien guarda un parentesco. El investigador advierte ciertas singularidades en la muerte de Kilpatrick.
Sin embargo, aquello que inicia como pesquisa histórica, adquiere nuevos matices que reveses que sitúan el evento más como enigma literario, debido a curiosas coincidencias, escenas que imitan el teatro de Shakespeare y frases enunciadas por personajes en obras literarias.
La historia que intenta reconstruir Ryan, cada vez parece más una obra escrita con cierta minuciosidad, como algo prefabricado y representado en la realidad, como una puesta en escena. Conforme el investigador se adentra en su investigación se percata de una serie de hechos que cambian por completo la narrativa en torno al héroe nacional.
La hipótesis es la siguiente: sucede que Fergus Kilpatrick, el venerado héroe independentista, había incurrido en una traición hacia la causa que decía defender. Esta traición es descubierta por James Nolan, a quien el mismo Kilpatrick le encomendó la tarea de descubrir al traidor.
El problema radica en que denunciar públicamente al traidor implicaría el derrumbe de todo el movimiento y de la esperanza que el pueblo tenía en éste, junto con su líder. De tal manera que Nolan idea un plan para condenar al culpable y, a la vez, hacer de su muerte un acto heroico ante los ojos del pueblo.
La escena se diseña con sumo cuidado, inspirada en las tragedias de Shakespeare, especialmente en Macbeth y Julio César, y se desarrolla de manera pública. Kilpatrick muere, él mismo firma su sentencia, sin embargo, desempeña un doble papel, muere al ser el traidor, pero en la memoria colectiva y en la historia oficial se convierte en un símbolo de héroe nacional.
Al final, Ryan descubre el entramado, no obstante, decide guardar silencio. Borges, de esta manera, pone en entredicho la veracidad de los hechos, los héroes y las memorias que configuran la historia de cualquier pueblo o nación, así como sus contradicciones.