Navegar / buscar

¿Has leído Drácula?

Por Priscila Sarahí Sánchez Leal

En la tradición vampírica, el conde Drácula aparece como uno de los vampiros más icónicos de la historia. Drácula (1897), escrita por Bram Stoker, es una novela gótica narrada mediante diarios, cartas y recortes de prensa, documentos en los que se albergan las extrañas circunstancias que padecieron los personajes una vez que su camino se cruzó con el del conde.

Podría afirmarse que en esta obra se encuentran los principales elementos que moldean la idea popular del vampiro que existe en el imaginario colectivo, incluso hoy en día. Aunque, además de ser una historia de vampiros, la novela evidencia las tensiones del siglo XIX, respecto a lo moderno y lo arcaico.

La obra inicia con el abogado Jonathan Harker yendo hacia el castillo del conde, en Transilvania, para ayudarle a comprar diversas propiedades en Londres, sin embargo, desde los primeros encuentros, el joven percibe algo extraño en el conde y en el espacio que habita.

Desde el principio, se muestran dos espacios simbólicos, la ciudad de Londres, regida por el orden y la lógica inherente a la época y el castillo en Transilvania, un lugar inquietante en el que persisten las fuerzas sobrenaturales y las supersticiones, que desafían el pensamiento de la modernidad victoriana.

La cotidianidad en el castillo se torna cada vez más perturbadora, Jonathan se da cuenta de que se ha convertido en un prisionero y, al estar ante la merced del conde, lo único que puede intentar es enviar cartas en taquigrafía a sus amigos de Londres y a su prometida, Mina. No obstante, sus cartas terminan en la posesión de Drácula.

De manera que pareciera paralela a esta historia, se desarrollan los diarios y correspondencias entre Mina Murray y Lucy Westenra, amigas íntimas, entusiasmadas con sus respectivos casamientos. Ambas son jóvenes y viven felices en Londres, pero una vez que el conde se traslade a esta ciudad, a sus nuevas guaridas, las muchachas verán trastocada su realidad, de forma abrupta.

Cuando Mina recibe noticias de Jonathan, se traslada a Rumania, pues le informan que está gravemente enfermo, mientras tanto, acontece la terrible enfermedad de Lucy y la movilización de Arthur Holmwood, su prometido; Quincey Morris; el psiquiatra Jack Seward; y el profesor Abraham van Helsing. Más adelante, se les unirán también Jonathan y Mina.

Todos estos hombres de alguna manera representan las ideas de la época, la convicción en la ciencia y la lógica, vía por la cual tratan de salvar a Lucy, pero al darse de cuenta de cómo sus intentos fallan una y otra vez, van Helsing debe aventurar las más descabelladas hipótesis.

El misterio de lo que sucede se empieza a vislumbrar cuando Jinathan y Mina regresan y es ella quien les muestra copias de su diario y el de Jonathan, durante su estancia en Transilvania. Llegado este punto, las suposiciones del profesor empiezan a tener sentido. Una vez que se sabe la verdad tras el conde, trazan un plan para acabar con él.

Mientras tanto, es Mina quien ahora se convierte en la víctima de Drácula y empieza a padecer los mismos síntomas de su amiga Lucy. Atrapar al conde se convierte en toda una odisea, a contrarreloj, que va de las reuniones y planes de los personajes, hasta las hipótesis de dónde puede estar el vampiro y la lenta transformación de Mina.

Es interesante advertir que pese a la magistral narración de Drácula, todo lo que se sabe de él es desde la visión de los humanos, para quienes evidentemente es un monstruo con el que hay que acabar; no obstante, nunca se accede a la propia perspectiva del conde y sólo se dan atisbos de su historia de vida.