«Estoy Bien»: depresión y factores sociales
Por Yarahima N. García Carlos
En esta ocasión me gustaría recomendar un cortometraje que pueden encontrar en la plataforma de Youtube, se titula «Estoy bien» dirigido por Anishell Freundt. Esto con la finalidad de aportar al 13 de enero, Día Mundial de la lucha contra la Depresión.
En el cortometraje se puede observar cómo un hombre joven, con trabajo y amigos, va perdiendo la conexión con su entorno social, se aísla y cada día le pesa más realizar las actividades cotidianas y sobre todo deja de disfrutar.
Aunque está rodeado de personas que lo quieren y buscan, el vacío que siente no le permite conectar con ellas. Es como si todos los días fueran iguales y no tuviesen ningún sentido. Los rituales de higiene individual se hacen por inercia para poder «cumplir» con su trabajo, pero en su entorno (casa) se observa desorden y suciedad.
Evita a sus familiares y amigos, y cuando le preguntan cómo está siempre responde «estoy bien», ya que contar lo que realmente le está sucediendo es desgastante, culpabilizante y lo hace sentir vulnerable.
Después de pasar días así, comienza a planificar su despedida, escribe una carta y quiere grabarse, cuando un amigo llama a la puerta y le dice que no está bien y ahí es cuando el hombre se rompe y puede pedir ayuda.
En este cortometraje se puede observar algunos de los síntomas que las personas que padecen depresión viven, aunque estas sigan «funcionando» la tristeza y el vacío las consumen cada día.
Al final del corto se lee: «La depresión, tal como nos dice la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la principal causa del deterioro mental y afecta a 121 millones de personas en el mundo. Cada año ocurren más de 1 millón de suicidios en el mundo. Por cada persona que se ha suicidado 25 lo han intentado ¿te imaginas cuántas lo han pensado?».
La depresión se ha investigado desde el área de la salud así como la psicología, donde se averigua sobre los procesos cognitivos del individuo así como elementos neurológicos.
En este texto, me gustaría plantear algunas ideas de la autora Alicia Garrido, donde habla también sobre los estudios de la depresión incluyendo factores sociales. Cabe relatar que no significa que no se le otorgue la validez correspondiente a los demás estudios, sino exponer cómo algunos factores sociales influyen en la depresión.
Dicha autora maneja la depresión como un estado afectivo y un malestar físico; el primero constituye manifestaciones de tristeza, desmoralización, aislamiento, desesperanza, fracaso y pensamiento suicida. El malestar físico en falta de apetito, pérdida de peso, irregularidades de sueño, agotamiento, etc.
Expone factores sociales que pueden o no tener como resultado la depresión o el agravamiento de los síntomas: estrés, estrategias de adaptación, apoyo social, la alienación y la autoestima.
El estrés, de acuerdo con Garrido (2010), puede ser definido como el conjunto de demandas sociales y presiones del medio que sobrepasa la capacidad del individuo para ajustarse al mismo.
La mayoría de las investigaciones que vinculan el estrés con la depresión suman el factor: estrategias de adaptación y apoyo social, que son lo que pueden cambiar firmemente el nivel de estrés que el individuo será capaz de sobrellevar. Estos factores radican en las herramientas cognitivas del individuo, así como de las herramientas culturales y el apoyo institucional de donde se encuentre.
Desde la sociología, la alienación es una categoría analítica básica para entender las condiciones materiales de desigualdad social que la generan y la autoestima como valoración de identidad personal depende de las actitudes de los otros, la autoimagen no se da en un vacío social, sino que es a través de una interacción con otros cuando se toma conciencia de sí mismo.
El cortometraje Estoy Bien permite visibilizar la complejidad de la depresión más allá de los estereotipos comúnmente asociados a esta condición. Así mismo, el análisis de los factores sociales propuestos por Garrido invita a ampliar la mirada sobre la depresión, integrando los factores sociales mencionados. Estos evidencian que el malestar depresivo no se origina únicamente del individuo, sino que se construye en interacción con su contexto social, cultural e institucional.
Reconocer la influencia de dichos factores permite no solo una comprensión más integral, sino también la necesidad de generar entornos empáticos, redes de apoyo y exigir a las autoridades lo que les corresponde en el tema de la salud mental.
Referencias bibliográficas:
Garrido,A (2010). Causas sociales de la depresión. Una revisión crítica del modelo atributivo de la depresión. Revista Internacional de Sociología. (RIS).