El gobierno de David Monreal también tiene su «lista negra»
Hace unas semanas, Luisa María Alcalde, consejera jurídica de la presidenta Claudia Sheinbaum, dio a conocer de manera pública en la conferencia mañanera la llamada «lista negra» que señala a periodistas como adversarios del gobierno federal, debido a que constantemente lo están criticando y, obviamente, eso incomoda a la presidenta, aunque dichas críticas tengan bases y fundamento.
Incluyen a empresas televisivas y de prensa escrita que, al publicar sus análisis respecto al mal desempeño de funcionarios federales y sobre la corrupción e impunidad que imperan en el país, les incomoda.
Al exponer públicamente nombres de periodistas y medios para los que trabajan, están vulnerando sus derechos y su privacidad, poniendo en riesgo su integridad física y la de sus familias.
Esta actitud de la consejera jurídica indignó al gremio en general, y algunos comenzaron a experimentar agresiones anónimas y amenazas, lo cual era de esperarse.
En la lista aparecen personajes con trayectoria periodística destacada; son hombres y mujeres que, por el hecho de pensar diferente y no estar de acuerdo con el actual régimen, son tachados como enemigos.
Tales hechos, que evidentemente son un atentado contra la libertad de expresión y la protección de datos personales, al gobierno de David Monreal le parecieron perfectos para hacer lo mismo en Zacatecas y elaborar su «lista negra», dándola a conocer públicamente; pero aquí, además de exponer a comunicadores, se incluyen madres buscadoras y algunos activistas que le resultan incómodos al régimen monrealista, agregando no solamente sus domicilios particulares, sino el número de placas de sus vehículos y, en algunos casos, hasta padecimientos físicos.
Los zacatecanos hemos experimentado muchas situaciones durante este gobierno que mucho nos afectan, principalmente la inseguridad que se vive cotidianamente, las deficiencias en los servicios de salud pública, la impunidad y la corrupción, entre otras, aunque en los informes de gobierno se presuma todo lo contrario; y en esta ocasión son los periodistas quienes, ejerciendo su libertad de expresarse, son vistos como enemigos y señalados públicamente por el gobierno, vulnerando sus derechos y poniendo en riesgo su integridad. Un punto más a la enorme lista de inconformidades que, durante los cinco años de gobierno, han mantenido a David Monreal en los últimos lugares de aceptación a nivel nacional.