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El espacio doméstico como escenario de opresión racial: Historias Cruzadas

Por Yarahima N. García Carlos

«Escribirlo todo me dio miedo… pero quedarme callada me daba más».

Personaje de Aibileen

En esta ocasión me gustaría hablar sobre el filme «Historias Cruzadas» (The Help) 2011, dirigida por Tate Taylor, basada en la novela de Kathryn Stockett. Si bien esta película no representa en su totalidad cómo históricamente fue la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, sí aborda elementos que dentro de estas masas suelen ser olvidados, pero que siguen siendo una forma de opresión y discriminación cotidiana.


Historias Cruzadas es una película ambientada en los años sesenta en la ciudad de Jackson, Misisipi, en pleno avance de la lucha por los derechos civiles. La trama sigue a Skeeter, una joven blanca de clase media que sueña con ser escritora y que empieza a cuestionar las normas racistas de su entorno. Decide escribir un libro basado en los testimonios reales de las trabajadoras domésticas afroamericanas, quienes arriesgan su empleo, su seguridad e incluso su vida al hablar.


Aibileen y Minny, dos amigas que son trabajadoras domésticas, son las primeras en animarse a hablar con la escritora y contar su vida cotidiana; ambas vienen de contextos complicados y violentos, donde la opresión y el racismo ha influido directamente en las decisiones de su vida.


Este filme representa las leyes de Jim Crow, donde el lema principal es «Iguales pero separados»; fueron un conjunto de normas estatales y locales que legalizaron la segregación racial en el sur de Estados Unidos. Se aplicaron principalmente entre 1877, tras la retirada de las tropas federales del sur durante la era de la Reconstrucción, y mediados de la década de 1960, cuando fueron finalmente desmanteladas por la legislación de derechos civiles.


Se observa cómo hay baños separados por color, en casas y establecimientos públicos; el transporte también está dividido; las personas racializadas tienen que ir hasta atrás y en caso de estar lleno el transporte cederán sin cuestionar su lugar a personas blancas; los hombres y mujeres afroamericanas no tienen las mismas oportunidades de empleo y salario. En la película las mujeres negras son empleadas domésticas y desde niñas las preparan para dicho trabajo. Se refleja la inseguridad civil, la violencia de género.


En cuestión de educación están separados por «color»; incluso no pueden compartir material entre escuelas de blancos o negros, ni libros, ni equipo. Las jóvenes negras en su mayoría no terminan sus estudios por la gran desigualdad económica y proceden a ser trabajadoras domésticas, donde cuidan y crían a los hijos blancos quienes después terminan siendo sus patrones. Inclusive se «heredan» a las trabajadoras domésticas en los testamentos como si se tratara de un bien material.


En conclusión, Historias Cruzadas expone como la discriminación racial no solo se manifiesta en grandes actos de violencia o en leyes explícitas, sino también en prácticas cotidianas que sostienen un sistema de opresión. A través de la vida de las trabajadoras domésticas que dan sus testimonios se visibiliza la doble subordinación que enfrentan las mujeres afroamericanas: por su condición racial y por su género, ambas atravesadas por la precariedad económica y la falta de los derechos básicos.


Si bien, la película ha sido cuestionada por centrar la narrativa en una protagonista blanca (en lo que estoy totalmente de acuerdo) es importante decir que el filme destaca en mostrar las dinámicas normalizadas de desigualdad que muchas veces son minimizadas dentro de los relatos oficiales sobre la lucha por los derechos civiles. El espacio doméstico, la segregación en los espacios íntimos y la violencia simbólica y estructural evidencian que el racismo no solo se ejerce en el espacio público, sino también en el hogar.


Referencias bibliográficas:
Battagliese,R. (2023). Historias Cruzadas (EEUU,Taylor,2011). Una mirada cinematográfica sobre las múltiples facetas de la violencia hacia las mujeres afroamericanas.