El bienestar en lista de espera
Irene Escobedo
El bienestar se está tardando en llegar para miles de usuarios, sobre todo mujeres de 60 años favorecidas con los programas sociales y los adultos de 65; los registros nuevos siguen sin abrirse. Hay una falta de claridad y de información que mantiene a la población en evidente confusión.
Los protocolos que actualmente se siguen en las oficinas del bienestar para el registro de nuevos usuarios beneficiarios de programas se aplican mediante procedimientos no muy claros. Por un lado, al usuario le exigen estar al pendiente de la cuenta de redes sociales del delegado de Programas para el Desarrollo, Aldo Ruiz; la indicación es: hay que seguirlo para estar informado.
Otro de los requisitos fundamentales para conocer a detalle las fechas de inscripción es seguir las mañaneras. Quien no puede estar al pendiente todos los días durante dos horas está en riesgo de perder el registro. Estas son indicaciones que se giran desde las oficinas del bienestar para todos los posibles beneficiarios que aún no cuentan con un registro.
Esta lógica operativa impone una barrera digital y de tiempo no muy justa para los adultos: algunos no tienen internet, no usan redes sociales o simplemente no pueden conectarse a una transmisión de dos horas todos los días.
El derecho a los programas sociales no debería depender de un algoritmo, ni del follow a un funcionario, ni del rating de una conferencia de prensa; debe responder a reglas de operación públicas, transparentes y accesibles, sobre todo tratándose de sectores vulnerables como el de los adultos mayores, gente sin acceso a la tecnología, al internet o al manejo de las mismas. Bajo esta estrategia, mucha gente se quedará sin registro y tendrá que enfrentar otras dificultades para poder estar al tanto de un calendario que, de otra manera, no se quiere establecer.