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ECLECTIS

Raymundo Carrillo

La desactivación económica y las consecuencias que ésta conlleva, están generando un indeseable estrago en el tejido social del país que se refleja en la inseguridad, a su vez, ésta, causa una ingobernabilidad que empieza a transparentarse en una lucha de poder y de dinero, la cual, se refleja cada vez más evidente en las peleas sangrientas, callejeras y carreteras; muy aparentemente entre rivales civiles cuando, lo cierto es que la militarización del país, se refleja en tantos y diferentes rubros de la vida cotidiana.

La obra federal, principalmente es militarizada; sin importar el carácter de ésta, grande o chica, es una acción en la que, se denota claramente, como el dinero federal, es aprovechado en un desdoblamiento simple a la vista de cualquier contemplación. Se paga mano de obra, pero, se obra con mano pagada de antemano como militares. No se ha dejado claro que sea de otra manera.

La inversión profunda y superficial, la federal, no se refleja en obra para las necesidades de la urbanidad creciente; únicamente está enfocada en un rincón del país, el resto de los rincones carece de ésta. Es igual con la inversión en educación, artes, ciencia, producción campesina, pesquera y de otras índoles. La regeneración esta oscura.

Los partidos ingresan fondos, en la medida de su votación, el partido que mucho más dinero tiene, es el del movimiento regeneracionista; parte de su peculio, no se ve, no se transparenta, ha sido igual o más confuso que en las historias anteriores. Las suspicacias se inclinan a que, además tienen agentes infiltrados en los diferentes institutos que no convergen con el mencionado movimiento. Las nuevas maniobras de operación política, se vislumbran más sucias que las habidas, es como la inseguridad, en escenarios y escenas antes desconocidas.

Pareciera que, las maniobras y operaciones oficialistas, apuntan a inhibir la ocurrencia cívica-ciudadana al voto; aunque las difusiones oficialistas tienden a divulgar que, la alta preferencia persiste hacía el Presidente, otros estudios u, otros datos, reflejan que ese favoritismo popular, no cunde o no persiste, no “baja” a los integrantes del mismo movimiento. El movimiento, ahora se puede decir, siendo “temprano”, deja entrever que, será un movimiento de regeneración exclusivo para la credibilidad de su inventor, con vigencia únicamente a su sexenio. Lo anterior explicaría la profundización apática que se muestra de la población a participar… al día presente.

La otra grande razón, es la Pandemia. Monstruo mundial de terroríficos resultados. No hay nada más antinatural que el desconocimiento de su origen, de su brote, ya es leyenda el bloqueo chino, el cual, impide reconocer las causas de su aparición en el lugar del surgimiento inicial. La unidad consciente, la claridad del lenguaje y la lucidez del sentido común, serían hoy por hoy, los mejores aliados, los ideales factores, los instrumentos idóneos, la conjunción de métodos humanos y mexicanos para evitar que las fisuras causadas por una u otra situación, convoquen, invoquen y orillen, a radicalismos que la historia nacional nos recuerda y nos dicta: “son fatales”.

No hay alianzas antinaturales, son humanas. No hay porque desunirse, hay que actuar pacíficamente por medio de las urnas. La presente campaña, es atípica, diferente, nada hace pensar que será, igual a ninguna otra, ni su tamaño, porque es muy grande, la más grande que ha habido. Los municipios son la base indudable, de esta campaña electoral, a pesar de que, habrá voto también federal, para diputados. Es en los municipios donde más es deseable conservar la armonía y evitar los choques y desacuerdos; y, donde los desacuerdos persistan, que no prevalezcan; otros años, otras veces, la actual sociedad mexicana, zacatecana, jerezana; así lo ha alcanzado. 

Saludos y que, el Supremo nos abrace en el sentido común de la Paz, la cual, bastante conocemos y, ha sabido, la mexicanidad conservar. Además, que él mismo, el Creador, le sustente primordialmente a usted, estimada lectora y estimado lector, de todo aquello que, para el de la modesta y presente redacción, Usted le desee.