Confluencias
Arturo Gutiérrez Luna
Unidad de Estudios Jerezanos
Entrevista: La educación como formación humana
Diálogo con una pedagoga contemporánea sobre los fines de la enseñanza (Entrevista Alfonso Luna Staines, ciudad de México, 11 de julio de 2026).
En un momento histórico donde los sistemas educativos enfrentan desafíos sin precedentes —desde la brecha digital hasta la crisis de sentido—, resulta impostergable volver a las preguntas fundamentales: ¿qué significa educar? ¿Cuál es el verdadero fin de la escuela? ¿Cómo formar personas y no solo profesionales?
Para abordar estas cuestiones, conversamos con la doctora Ana María Solís, destacada especialista en filosofía de la educación, quien nos ofrece una mirada profunda sobre la formación integral del ser humano. Su reflexión dialoga con la tradición del neokantismo latinoamericano, representada magistralmente por Francisco Larroyo (1908-1981), cuya obra constituye un pilar fundamental de la pedagogía mexicana y latinoamericana.
Larroyo, autor de obras como Filosofía de la educación (1963) e Historia general de la pedagogía (1944), insistió en que la educación debe ser entendida como un proceso intencional de realización de valores, orientado a la formación de la persona en su totalidad. Sus ideas siguen vigentes y sirven como marco de referencia para comprender los retos educativos del presente.
A lo largo de esta entrevista, exploraremos conceptos centrales de la filosofía de la educación, apoyándolos en notas y referencias a la obra de Larroyo, con el propósito de enriquecer la conversación y situarla en un horizonte teórico riguroso.
La cita era en un santuario de la cultura mexicana; una librería. Accedimos al café librería con marcada atención a editoriales independientes. El lugar era una librería frecuentada por su padre. Acudimos con la emoción de aclarar algunas dudas de la investigación que teníamos en marcha. Son obras selectas participando con un murmullo cultural sobre lo que hablamos.
Arturo Gutiérrez Luna AGL: Hoy conversamos con el maestro jurista y profesor Alfonso Luna Staines, experto en la vida y obra de su padre, el Dr. Francisco Luna Arroyo, para reflexionar sobre el papel de la escuela en el siglo XXI. Bienvenido.
Alfonso Luna Staines ALS: Muchas gracias. Es un gusto compartir estas ideas.
AGL: Comencemos con una pregunta básica: ¿qué entiende usted por educación?
ALS: La educación es el proceso mediante el cual una generación transmite a las nuevas generaciones no solo conocimientos, sino también valores, hábitos y formas de comprender el mundo. No se reduce a la instrucción académica; es una acción intencionada que busca el desarrollo integral de la persona. Esta visión coincide con la de Francisco Larroyo, quien define la educación como un acto intencional y sistemático orientado a realizar valores. En su obra Filosofía de la educación (1963) sostiene: “La educación es un proceso real, causal y finalista, por el cual el hombre se forma en cuanto persona”. Para Larroyo, lo educativo trasciende lo meramente escolar y abarca la vida entera del sujeto.
AGL: Usted menciona el desarrollo integral. En la práctica, muchas escuelas priorizan lo académico y dejan de lado lo ético o lo artístico. ¿Cómo ve esa tensión?
ALS: Es un problema real. El sistema tiende a medir resultados cognitivos, pero descuida las dimensiones afectivas, sociales y estéticas. La formación integral exige un equilibrio: no podemos educar solo cerebros, también corazones y carácter. Larroyo aborda esta cuestión en Historia general de la pedagogía (1944), donde analiza cómo las distintas épocas han concebido la educación. Allí destaca que el peligro de una educación meramente técnica es deshumanizar al estudiante. Más tarde, en Introducción a la teoría de la educación (1957), propone que la pedagogía debe estudiar todas las manifestaciones formativas de la persona, no solo las académicas.
AGL: ¿Qué papel juegan los valores en la educación?
ALS: Los valores son el eje que orienta la acción educativa. No se pueden imponer, pero sí ofrecer como horizontes de sentido. La escuela debe ser un espacio donde se viven valores como el respeto, la justicia y la libertad. Aquí es esencial el neokantismo de Larroyo. Para él, los valores no son relativos ni subjetivos; tienen una validez objetiva que los hace universales. En su libro Sistema de la filosofía de la educación (1964), Larroyo dedica un capítulo a la axiología educativa y explica que educar implica “realizar valores” mediante experiencias significativas. Su propuesta enfatiza que la educación ética no debe ser adoctrinamiento, sino un proceso de descubrimiento personal.
AGL: En su experiencia, ¿cómo influye la cultura en el proceso educativo?
ALS: La cultura es el contenido de la educación. Creo que Larroyo nos enseñó que nadie nace humano del todo; nos hacemos humanos al apropiarnos de la lengua, las ciencias, las artes y las tradiciones de nuestra comunidad. Educar es introducir a alguien en su cultura, pero también darle las herramientas para transformarla. Larroyo expresa esta idea de manera contundente en La lógica de las ciencias (1938), al señalar que la educación es un proceso de “adaptación a la cultura” que se convierte en “creación cultural”. Considera que cada nuevo individuo no repite pasivamente lo heredado, sino que lo reconstruye con su propia libertad. Por eso la educación nunca es mera reproducción, sino proyecto.
AGL: Finalmente, ¿qué fines debería perseguir la educación en el contexto actual?
ALS: En un mundo incierto, la educación debe formar personas autónomas, críticas y solidarias. El objetivo no puede limitarse a preparar trabajadores; debe preparar ciudadanos capaces de vivir juntos y de dar sentido a sus vidas. Larroyo insistiría en que estos fines no surgen de opiniones particulares, sino de una reflexión filosófica rigurosa sobre el ser humano. En su obra póstuma, Diccionario de Pedagogía (1982), propone que los fines educativos emanan de una ética de los valores, no de intereses políticos o económicos. Esto refuerza la premisa de todos sus trabajos; una educación sin fines humanistas es una educación a la deriva.
La conversación mantenida con el maestro Alfonso Luna Staines nos permite afirmar que, en Larroyo, la educación, lejos de reducirse a la transmisión de contenidos curriculares, es un acto profundamente humano que involucra todas las dimensiones del ser: la inteligencia, la sensibilidad, la ética y la capacidad de convivencia. Como hemos visto, estas ideas encuentran un sólido sustento en la obra del intelectual jerezano, quien desde el neokantismo propuso una pedagogía científica y humanista a la vez. Su insistencia en que la educación debe ser un proceso de realización de valores y de apropiación creativa de la cultura nos recuerda que formar personas no es un acto técnico, sino un compromiso ético con el futuro. En palabras de Larroyo, educar es preparar al individuo no solo para adaptarse al mundo, sino para transformarlo con libertad y responsabilidad. Este sigue siendo el gran horizonte de la educación en el siglo XXI.
Obras citadas
– Larroyo, F. (1938). La lógica de las ciencias. México: Porrúa.
– Larroyo, F. (1944). Historia general de la pedagogía. México: Porrúa.
– Larroyo, F. (1957). Introducción a la teoría de la educación. México: Porrúa.
– Larroyo, F. (1963). Filosofía de la educación. México: Porrúa.
– Larroyo, F. (1964). Sistema de la filosofía de la educación. México: Porrúa.
– Larroyo, F. (1981). Diccionario de Pedagogía, México: Porrúa.