Confluencias
Arturo Gutiérrez Luna
Unidad de Estudios Jerezanos
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El periodismo zacatecano (1950-1980): Francisco Larroyo y Mauricio Magdaleno
Resumen
En esta entrega proponemos a los lectores la revisión de algunos rasgos del periodismo zacatecano, entre 1930 y 1980, en dos intelectuales mexicanos.
Introducción.
En el horizonte de la región zacatecana destacan las figuras de dos creadores por su quehacer intelectual en el discurso periodístico entre los años 1930 y 1980.[i]
Francisco Larroyo y Mauricio Magdaleno comparecieron ante sus lectores en diversos discursos, llegando a expresar un abanico que los llevó a la escritura conjetural de no ficción.
Discusión
Tentativa del periodismo filosófico de Larroyo
Francisco Larroyo realiza su incursión en el periodismo cuando ya había escrito una veintena de libros. De manera que llega al periodismo con una experiencia en la docencia y en la escritura de las ideas. El periodismo filosófico de Francisco Larroyo constituye un capítulo poco explorado de la cultura letrada mexicana de la segunda mitad del siglo XX, a pesar de su estrecha articulación con los procesos de institucionalización de la filosofía y la pedagogía en el país. En diálogo con la tradición del filósofo-periodista que encarnan figuras como José Ortega y Gasset, dicho ejercicio se distingue por una búsqueda sistemática de claridad conceptual y por el rechazo a un lenguaje esotérico que confine la reflexión filosófica al espacio restringido de la cátedra.
El periodismo filosófico de Francisco Larroyo muestra una exploración de la cultura letrada mexicana del siglo XX, intentando saltar el ámbito de la cátedra para encontrarse en la creación de atmósferas de estímulo de la formación y el autoaprendizaje. Más allá de la institucionalización de la enseñanza de la filosofía en vinculación con la investigación, el autor considera preciso construir, mediante el periodismo filosófico, puentes para el encuentro con los ciudadanos, echando mano de la claridad y la puntualización de las ideas en un espacio de libertad de pensamiento
El objetivo de estas páginas radica en examinar nueve notas a propósito de la columna «Pedagogía contemporánea», de Francisco Larroyo, en El Universal entre 1959 y 1963. En la tentativa destaca su escritura, en la cual confluyen su formación neokantiana, su experiencia editorial y su compromiso con la revolución educativa. La lectura atenta de sus contribuciones en la prensa exhibirá al filósofo jerezano en tanto autor que alienta la conversación pública con la finalidad de formar lectores capaces de interrogar la circunstancia de su tiempo
De acuerdo con estas consideraciones, el periodismo filosófico de Larroyo supone la práctica de la crítica que problematiza lo coyuntural a la luz de categorías eminentemente culturales. Este análisis posibilita replantear la escritura académica frente a la columna periodística, destacando que la primera se expresa en la segunda sin perder rigor y, complementariamente, ganando en eficacia en la difusión de las ideas y alcance de públicos más allá de la cátedra.
Primera aproximación al periodismo de Mauricio Magdaleno
Conocido narrador zacatecano, resulta desconocido en su labor periodística. Su obra cumbre es El verano.
Escuetas apariciones como reseñista y ensayista lo revelan como un importante crítico y lo muestran como gran periodista de probada opinión.
Un hecho llama la atención: fungió como director de Asuntos Culturales de la Secretaría de Educación durante más de diez años, bajo el mando de Agustín Yáñez.[ii] Sabemos que Mauricio Magdaleno colaboró aquellos años en la prensa nacional.[iii]
Magdaleno mantuvo una activa trayectoria periodística, colaborando en importantes diarios nacionales como El Universal, El Nacional y La Prensa, así como en publicaciones extranjeras como La Nación de Buenos Aires y el diario madrileño El Sol.[iv]
Sus columnas en la prensa mexicana se destacaron por los siguientes aspectos:
a) Temáticas: abordó la política, el carácter del mexicano, la descripción de la naturaleza y las costumbres de las diversas regiones de la República, además de reseñas sobre escritores poco conocidos y remembranzas de su militancia a favor de José Vasconcelos.
b) Secciones específicas: en La Prensa escribió bajo los títulos «Voz y eco» y «Palestra», mientras que en El Demócrata publicó sus primeras notas como corresponsal en 1925.
c) Enfoque social: sus escritos reflejaban su preocupación por la tierra, el indio y la provincia mexicana, denunciando injusticias agrarias, económicas e industriales, coherente con su ideología progresista y su experiencia en la Revolución.
La revelación de una vida acontece en sus hitos. La revisión de los hitos posibilita abundar en la comprensión de los afanes. Tratándose de una vida intelectual, el énfasis en sus procesos creativos asegura el desvelamiento. Hemos de considerar las implicaciones de la biografía intelectual como metodología que persigue aquellos afanes inscritos en el contexto y mediante los cuales incide en su siglo.
Con la debida cautela, la historia atesora su misterio en el biografiado, en la medida en que se patentiza su papel en los hechos de su época. El historiador aparece como un testigo enfocado en dar cuenta del hombre o la mujer en aquellos acontecimientos.
Según explica Dosse, la biografía intelectual está comprometida con la historia.
Conclusión
El periodismo zacatecano entre 1950 y 1980 coincide en la construcción de opinión pública en un contexto de ejercicio crítico y posicionamiento documentado. Una premisa destaca en este horizonte: los escritores analizados desplegaron una propuesta de pensar frente a sus lectores.
Por una parte, Francisco Larroyo escribe un periodismo que llega a ser militante de la cultura y el pensamiento, el cual se decanta en periodismo filosófico. Por otra parte, Mauricio Magdaleno entrega a su público un periodismo de la crítica cultural. Ambos son precursores del periodismo de las ideas, en cuyas páginas culturizan, piensan y hacen pensar.
Bibliografía
Mínguez, Conrado José Arranz. «“¡Oh confusión extraordinaria de géneros gramaticales!” Salvador Novo y Mauricio Magdaleno: polémicas y encuentros», Revista de El Colegio de San Luis.
Magdaleno, Mauricio, Palabras perdidas, 1976, México-Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica.
Magdaleno, Mauricio, La voz y el eco, 1964, Seminario de Cultura Mexicana.
Dirección de Difusión Cultural del ITESM, Réquiem a Mauricio Magdaleno (1906-1986), 1988, Monterrey, ITESM.
Semblanzas de académicos (ed.). «Nuestros centenarios: humanistas mexicanos». Archivado desde el original el 2 de marzo de 2012. Consultado el 14 de noviembre de 2025.
Una gesta con similares implicaciones, pero amparada en las páginas de Universitarios en Monterrey, Nuevo León, fue realizada por el jerezano Eugenio del Hoyo en la prensa de aquel estado.
[ii]
Véase revista El maestro (1969-1970), México, Imprenta Madero.
[iii]
Escritor incansable, fue además autor de libros sobre varios aspectos de la historia y de la cultura mexicanas y de variadas colaboraciones en los periódicos El Nacional, El Universal y La Nación de Buenos Aires; ninguna de ellas, salvo seis, ha sido reeditada.
[iv]
Semblanzas de académicos (ed.). «Nuestros centenarios: humanistas mexicanos». Archivado desde el original el 2 de marzo de 2012. Consultado el 14 de noviembre de 2025.