Confluencias
Dr. Arturo Gutiérrez Luna
Unidad de Estudios Jerezanos
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Francisco Larroyo. El polímata y los Hitos del periodo inexplorado (1970-1982)
Es objetivo de la presente comunicación indagar en la comprensión de los hitos intelectuales del filósofo jerezano Francisco Larroyo en el periodo comprendido entre los años 1970 y 1982. Como intentamos demostrar, tal periodo inexplorado contrasta con la excelsa y rigurosa producción intelectual del filósofo.
Para investigar este asunto, proponemos La hipótesis que guía la investigación sostiene que el escritor luego de su jubilación entra en un periodo altamente productivo en lo intelectual, sostenido por la sistematización de su obra precedente.
La problemática analizada radica en la inexistencia de estudios sobre Larroyo en el periodo señalado. Reconociendo que Edmundo Escobar escribió sobre este intelectual, abarcando el examen desde su nacimiento y hasta 1970. En otro sentido, Lilia Delgado se enfocó en escudriñar sólo el modelo personalista pedagógico por el cual propugnara el jerezano. Complementariamente, destaca el estudio de los profesores Muñóz y Aréchiga, quienes apostaron por una semblanza general del filósofo.
En tal contexto, postulamos que la alta productividad del profesor investigador Francisco Larroyo provee elementos para caracterizar, en el periodo indicado, sus afanes intelectuales tipificados por su consistencia, determinados por el esfuerzo de sistematización y por el anhelo de sintetizar sus reflexiones con postulados más personales. Comprometido en tal gesta cultural, el filósofo ilustrado piensa y escribe, destacando la contundencia de su filosofía al radicarla en el rigor y la expresión estructural de sus filosofemas.
En la vida del filósofo, el periodo entre 1970 y 1982 representa un ajuste de cuentas. Un rasgo caracteriza la tentativa del periodo: se concentra en la sistematización de su obra.
El estudio de la última etapa en la vida de Francisco Larroyo concita la revisión de una serie de obras cuya intención radica en un esfuerzo de sistematización de su pensamiento filosófico. En estas páginas se propone una aproximación crítica a los que llegaron a ser los últimos libros del jerezano.
Dueño de una pluma ágil y diestra, ejerció el periodismo. Militó en sus filas llevando la filosofía a públicos abiertos en contextos externos al académico. Fue maestro de generaciones y después de sus lectores, quienes continúan reconociendo el alto valor de sus reflexiones y admirando el aporte de las obras como las que no ocupan.
Los libros de la década 1970-1972
En aquella época, Larroyo atiende sus quehaceres como forjador de una revolución educativa que ha dado pie a innovaciones contra el rezago educativo en nuestro país. Su influencia alcanza a permear incluso a algunos países de América latina.
¿Para qué escribir? Según hemos podido constatar en las páginas de Larroyo, la escritura representa una labor de enfrentamiento con las ideas; se escribe para aclarar sus justos términos. Es estricto. Exhibe rigor. Fusiona la agilidad de la escritura periodística con la claridad de la filosofía. Por ello presume capacidad de puntualizar los términos de cada concepto. Atendió la traza de su líneas fraguando un pensamiento poderoso expresado en agudas visiones prácticas de las ideas. El jerezano abunda en consideraciones que apuestan por reivindicar el pensamiento en su máximo esplendor. Escribe para pensar. Algo que en esos años supone reivindicar la oportunidad de la escucha.
En estos trabajos encontramos un resplandor que irradia el tratamiento, la metodología, la propia escritura.
La producción de este periodo tiene un agudo enfoque; se concentra en la investigación desde una perspectiva filosófica. Así se consolida como un gran polímata y escritor polígrafo.
Los libros:
En los años 1960s la algidez de las publicaciones periódicas reclama plumas que solventen la incandescencia de las ideas en las discusiones. Se discute abiertamente ideologías, hay libertad, se ejerce la crítica en todas direcciones. Los lectores de todas las edades abundan. Las tiras cómicas conquistan nuevos lectores. La televisión comienza a ejercer una gran presencia en la sociedad; su carácter e influencia se ponen en duda. Se inventa y reinventa su oficio.
Sistema e historia de las doctrinas filosóficas (1970)
El ilustre autor aborda un análisis de los sistemas de pensamiento más importantes de la tradición filosófica.
Introducción a la filosofía de la cultura (1971)
La infatigable curiosidad de Larroyo encuentra en este libro una exploración que profundiza en la investigación.
Lógica y metodología de las ciencias (1972)
El jerezano realiza una profunda labor en esta pieza donde explora la interacción de la lógica y la ciencia desde una perspectiva racionalista.
Sistema de la filosofía de la educación (1973)
El mejor pretexto de que Francisco Larroyo no es sólo ni exclusivamente educador es esta obra rutilante.
Filosofía de las matemáticas (1976)
Obra emparentada con su libro Lógica y metodología de las ciencias en la cual extiende los dominios de la lógica y su comprobación racional de las cosas.
Diccionario pedagógico (1982)
En este libro del humanista se propone la revisión amplia y sucinta de los conceptos fundamentales de la disciplina. Consideradas en conjunto representan un esfuerzo de sistematización; son piezas que buscan formular un pensamiento en perspectiva. Desde un punto de vista panorámico, estos libros recuperan el abordaje que se propone analizar a conciencia los tópicos de interés en el periodo final del intelectual.
Estas obras del periodo se caracterizan por:
Tratar de una nueva tentativa caracterizada por un enfoque sitemático.
Escribir desde una perspectiva totalizadora sus libros de la época.
Apostar por obras concretas.
Luchar contra las reflexiones asociadas aun paradigma abstracto.
Recurrir a una revisión de sus obras previas para proponer una reformulación.
Sistematizar su pensamiento filosófico panorámico.
El intelectual mexicano Francisco Larroyo se posiciona respecto de la circunstancia, no de las ideas en abstracto. Escribe de ideas para entender el contexto. Despliega su pensamiento en el contexto del aprecio de las ideas entendidas como bienes culturales. Piensa frente a la realidad y el territorio.
Aunque el filósofo jerezano apela a la autoridad, construye su reflexión a partir de la investigación, se compromete con el rigor y discurre con la fundamentada documentación du sus dichos.