Confluencias
Arturo Gutiérrez Luna
Unidad de Estudios [email protected]
Diversas referencias del jerezano Francisco Larroyo remiten a su idea de la investigación. Corriendo 1961, se difunde una reflexión sobre la enseñanza de la filosofía ocurrida en la conversación a propósito de la ponencia de Fernando Salmerón en la cual contribuyen Luís Villoro, Robert Hartman y Francisco Larroyo.1
Dice en el documento el filósofo jerezano:En la enseñanza de la filosofía hay que asimilar los métodos de trabajo, como nos dice en esto que yo llamaría un metodismo de su doctrina. Es necesario, pues en la filosofía se trata de problemas siempre abiertos y cargados de concepciones múltiples del mundo y de la vida.
El fin, efectivamente, es hacer una doctrina y una concepción del mundo y de la vida, y esto lo toma Salmerón como punto central,a su manera, en sus puntos de vista personales, en la enseñanza dentro de las Facultades Universitarias o de los Institutos de Enseñanza Superior. Aplaudo, pues,esa idea de promover hasta el máximo, que el educando, el estudiante de filosofía, asimile los métodos de trabajos.
Estudiar e investigar
De esta manera se lograrlo que yo he llamado aprender maneras de estudiar y de investigar. Claro, y en esto difiero un poco de Salmerón, que en tarea tal es imprescindible un conjunto de filosofía. Él mismo lo reconoce al lanzar con buen acierto al estudioso a los textos clásicos. Es realmente por ese camino por el que, ante la verdad conquistada, el estudioso ve la manera de posesionarse de ella primero, y después tomar una posición crítica, es decir, una posición independiente.2El documento de esta controversia entre Francisco Larroyo y Fernando Salmerón privilegia la investigación a toda costa.
En efecto, en la mira aparece la investigación como dispositivo analítico capaz de generar nuevos discernimientos y mejores interpretaciones. Desde la perspectiva del jerezano, la enseñanza de la filosofía esta asociada con los procesos de investigación. A la filosofía se accede mediante el manejo cauteloso de metodologías de la indagación estructurada y sistemática. Adicionalmente, habrá que añadir que la investigación incide en la interpretación libre e independiente.
El autor de Los principios de la ética social apunta:
Formación en investigación
Un segundo punto […] es el que toca la limitación que debe tener la filosofía en las facultades de filosofía y letras. Advierto aquí una aparente contradicción que trataré de explicar. Estoy completamente de acuerdo en que la Facultad de filosofía, dados sus dos niveles: la maestría y el doctorado, debe atender a la formación docente del filósofo. Es la inserción, digamos, de la filosofía en el ámbito general de la enseñanza, en el ámbito general de la educación.3
Enseñar a pensar
Y aunque en la formación del maestro de filosofía, como se ha dicho ya, es imprescindible una experiencia viva de la filosofía, enseñarlo a filosofar, que no a la adquisición de cierta filosofía, sobre esta tarea sí creo que la Facultad tiene otra, si no más, tan importante como ella: la de la creación filosófica.4Con esta propuesta, el jerezano está pensando en La formación de investigadores quienes entienden la necesidad de pensar por su propia cuenta. Ello supone una educación para la acción investigativa.
Preservar la tradición y estimular la innovación
La Facultad no sólo debe promover la manera de que el estudioso adquiera, siempre que tenga la capacidad para ello, las aptitudes para la creación, sino que debe crear, ello es, debe organizarse de tal manera que se mantenga la tradición filosófica, y que ésta sea un peldaño para obtener nuevas verdades. Como dijeron ya los filósofos idealistas, por boca de Fichte: “la Universidad debe ser una fábrica de saber”. 5
Las reflexiones de Larroyo apuestan a la creación de la filosofía, no a su reproducción. Resalta que no es cuestión repetir lo aprendido. No se trata de reproducir ciertas verdades. Según el intelectual jerezano, la enseñanza de la filosofía debe garantizar la atmósfera de la investigación. La investigación es asunto de estadios. Se pasa de uno a otro. Hay transición basada en los pensamientos de otros al procesarlos, asimilarlos y usarlos hasta alcanzar a formular nuevos derroteros intelectivos.
En todo caso, se intentará conocer los preceptos fundamentales de un autor, pero ello sólo tiene sentido si posibilita los despliegues sucesivos capaces de crear un nuevo pensamiento. La apuesta suya radica en la invención basada en la cultura sobre el sistema de pensamiento considerado. Conocer se vuelve un estadio de desarrollo crítico, hasta convertirse en nueva filosofía. Sólo así pueden explicarse las palabras del filósofo alemán acerca de la facultad como fábrica. Es fábrica crítica. Es creación a partir de la crítica.
La esencia del seminario
Hay más: para poder promover la investigación creadora y organizar la Facultad de tal manera que se preparen los elementos para la creación, es necesario partir de la creación misma. Ésta es la esencia del seminario, ésta es la esencia del instituto; allí tenemos la experiencia viva, lo que se está conquistando, allí sabemos cómo se conquista, cómo se llega a la nueva verdad, una verdad que puede abarcar desde la investigación histórica hasta la adquisición de inéditas verdades en sus diferentes deslindes.6De acuerdo con el filósofo jerezano, el seminario estructura el afán de sistematización de los esfuerzos analíticos.
El seminario estructura la revisión de lecturas fundamentales y su crítica. Provee al participante la ocasión del análisis y la innovación. Es la oportunidad de formulación de nuevas interpretaciones, siempre bajo la tutela de un especialista en el tema.
Descubrir nuevas verdades
En otros términos: yo creo que el principio activo, que tan acertadamente defiende Salmerón, en los dominios de la filosofía, sólo es posible cuando tenga ese venero, esa fontana de creación: es allí donde realmente se van a poner en crisis los métodos encaminados al descubrimiento de nuevas verdades. Por lo demás, estimo que este principio inspira todo el conjunto de problemas que ha señalado con acierto en torno a los planes y a los programas de enseñanza.7
Los trabajos del ilustre pen-sador insisten en referirse a la filosofía como experiencia de indagación. En este sentido, la creación de interpretaciones aparece como nuevas verdades. En todo caso, trata de conquistar nuevas verdades.
Enseñanza activa
Pues dice usted: “de la misma manera que debe proporcionarle el dominio de las técnicas de investigación documental, para llevar a cabo la exposición de un pensamiento ajeno o el cuadro sintético que recoja orgánicamente los logros ideológicos de un momento histórico. Y todo esto, conocimiento para la enseñanza y técnica para la investigación, no como algo sobreañadido a la profesión sino como una prolongación esencial de toda verdadera, preparación filosófica”.
Esto es, la enseñanza activa sólo es posible partiendo como guía de la propia investigación, de los logrosobtenidos.8Según Larroyo, la enseñanza activa se expresa en la investigación. Conocer la técnica de inquisitiva y la capacitación para la exposición de las ideas de otro, contrae la oportunidad de ofrecer la formulación de una interpretación.
1 Salmerón, Fernando. “Sobre la enseñanza de la filosofía (Ponencia de Fernando Salmerón. Intervenciones de Francisco Larroyo, Luis Villoro y Robert S. Hartman).” Diánoia 7.7(1961): 119-144., p. 134.2 Ibíd.3 Ibíd.4 Ibíd., p. 135.5 Ibíd.6 Ibíd., p. 136.7 Ibíd.8 Ibíd.