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Caminar del lado del dolor humano

Irene Escobedo

50 años de vida sacerdotal está por cumplir el obispo de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló. Son sus bodas sacerdotales justo en el año en el que también está programado su retiro.

El obispo ha iniciado recorridos por templos y parroquias; 50 años no son solo una acumulación de años, sino servicio entregado a Dios. El Ministerio de Monseñor ha estado marcado por una constante búsqueda de la reconciliación comunitaria; ha sido un obispo que ha abogado por la paz y ha sabido escuchar a las víctimas, aun cuando ha sido señalado, porque hay quien considera que no es su papel.

No ha dudado un momento cuando se trata de abordar la complejidad social y los temas de seguridad que agobian a Zacatecas. Ha sido una de las pocas voces que han mantenido firme el propósito de denunciar lo que otros no ven, de evidenciar lo que otros ocultan. Lejos de la indiferencia, el obispo ha caminado del lado del dolor humano, convirtiendo a la Iglesia en un refugio de puertas abiertas para las víctimas de violencia y las madres buscadoras.

Su ministerio se traduce en un compromiso real y evidente con los derechos, la dignidad y el consuelo de los más vulnerables; indudablemente, un gesto de sensibilidad, nobleza y enorme valentía.