Navegar / buscar

Autoridades tienen la absoluta seguridad que restos encontrados en Chihuahua pertenecen a zacatecanos desaparecidos

En espera de los resultados de las pruebas de ADN

En una conferencia de prensa realizada por el fiscal general de Justicia del Estado de Chihuahua, César Gustavo Jáuregui Moreno, se confirmó el hallazgo de los restos de tres hombres originarios de Tepechitlán, Zacatecas, quienes desaparecieron en noviembre de 2019 en la sierra San Rafael. La investigación llevada a cabo por las autoridades permitió determinar que estos zacatecanos fueron víctimas de un homicidio perpetrado por José Noriel Portillo, alias «El Chueco», un peligroso líder criminal que operaba en los estados del norte de México.

La semana pasada, se logró dar con el paradero de los restos de Javier Muñoz Pérez, Juan Antonio Martínez Parra y Rubén Flores Cisneros, después de una intensa búsqueda que duró más de tres años. Aunque aún se encuentran pendientes las pruebas de ADN para confirmar plenamente su identidad, las autoridades tienen «casi la total y absoluta seguridad» de que los restos pertenecen a las personas desaparecidas, debido a las identificaciones, prendas de vestir y otros objetos encontrados en el lugar.

El fiscal César Gustavo Jáuregui Moreno explicó que los tres hombres viajaban a Urique, Chihuahua, con el propósito de vender línea blanca, pero tras cierto tiempo, perdieron todo contacto con sus familiares, lo que desencadenó la preocupación y la búsqueda que finalmente culminó con este trágico descubrimiento.

El responsable de este terrible crimen, José Noriel Portillo, alias «El Chueco», fue un criminal sumamente buscado en Chihuahua debido a su historial de violencia y terror en la sierra Tarahumara. El 18 de marzo de este año, su cuerpo sin vida fue encontrado en el municipio Choix, Sinaloa, con más de 16 impactos de bala, uno de ellos en la cabeza. Aunque aún se desconoce si fue asesinado en ese lugar o simplemente abandonado allí, su muerte puso fin a su reinado de terror.

El Chueco estaba vinculado a varios homicidios, incluyendo los de dos sacerdotes jesuitas, Javier Campos y Joaquín Mora, así como al guía de turistas Pedro Palma y a un joven beisbolista en Cerocahui, Urique, Chihuahua, ocurridos el 20 de junio de 2022, después de perder un partido de béisbol.

Además, también se le consideraba sospechoso de estar involucrado en la muerte del profesor estadounidense Patrick Braxton-Andrews, a quien se presume confundió con un agente de la DEA. Ahora, se le atribuye también la responsabilidad de la desaparición y muerte de los tres zacatecanos en la sierra de San Rafael.

Este caso ha dejado una huella de dolor en las familias de las víctimas, pero también representa un paso importante en la lucha contra la impunidad y la violencia criminal en la región. Las autoridades continúan trabajando para esclarecer completamente el caso y brindar justicia a los afectados.