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Alto consumo de bebidas y comidas preparadas aumenta el costo de la canasta alimentaria

Por Irene Escobedo

  • El gasto familiar mensual en alimentos, a mayo de 2026, superó la inflación general anual, determina el INEGI.
  • Los productos que contribuyeron a incrementar en más del 6% el costo de la canasta alimentaria fueron: jitomate, alimentos consumidos fuera del hogar y papa, en ese orden.

En los hogares mexicanos el gasto en alimentos ha dado un giro inesperado: un mayor gasto en bebidas y productos listos para comer ha dado pie a un incremento considerable en el costo anual de la canasta alimentaria. Al mes de mayo, y de acuerdo con los indicadores del INEGI, el gasto familiar para consumo alimentario aumentó un 6.3% en el ámbito rural y un 6.9% en el urbano.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presentó el informe anual sobre las Líneas de Pobreza (LP) correspondientes a mayo de 2026, según ámbitos rural y urbano. En ambos casos el incremento superó la inflación general anual (3.9%) en 2.3 y 3.0 puntos porcentuales, destaca el reporte.

Tanto para las familias que habitan en zonas rurales como para las que residen en áreas urbanas, el gasto destinado a la compra de alimentos representó un gasto mayor. Los rubros de jitomate, alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar y papa, en ese orden, fueron los que más contribuyeron al incremento anual del valor monetario de la canasta alimentaria.

En el caso de los rubros jitomate y papa, estos registraron un incremento anual del 99.2% y 57.3%, respectivamente, mientras que la incidencia en su consumo fue mayor en el ámbito rural; en el rubro alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, estos registraron un aumento en su costo de adquisición del 6% anual; sin embargo, su consumo fue mayor en áreas urbanas.

De acuerdo con el reporte del INEGI, en el caso de alimentos y bebidas preparados, la variación anual fue del 22%, debido a que su consumo aplica en desayunos, comidas y cenas, mientras que la variación en el consumo de jitomate registró una incidencia del 53.7% y la de papa del 14.2, afectando los cambios porcentuales anuales de las Líneas de Pobreza por Ingresos (LPI).

De la misma manera, la medición no alimentaria, que tiene relación con el consumo de bienes y servicios, se vio afectada al incrementarse en un 5.1 % tanto en el área rural como en la urbana. En el campo hubo un mayor gasto y demanda en transporte público, servicio que tuvo un incremento anual en el costo del 7% y una incidencia del 9.3% anual. Respecto a los cuidados personales, el cambio porcentual anual en el precio fue del 4% y la incidencia es del 5.4% en áreas rurales.

En las ciudades se pagó más por servicios de transporte público, así como por educación, cultura y recreación. El cambio porcentual anual en el precio de estos servicios es del 6.9%, 7.4 % y 5.9%, respectivamente, por rubro. La canasta alimentaria registró también una mayor incidencia de consumo anual (69.8%), mientras que en el transporte público la incidencia fue del 7.3% y en educación, cultura y recreación del 7.6%.

Así está el gasto en alimentos

Una persona en el ámbito rural gasta al mes 155 pesos en tortillas de maíz, 24 pesos en agua embotellada, 124 pesos en jitomate, 13 pesos en pescado, 64 pesos en huevo, 27 pesos en pollo rostizado, 89 pesos en refrescos y 484 pesos en alimentos y bebidas procesados.

En la ciudad, tomando en cuenta los mismos rubros, el consumo mensual per cápita en tortillas de maíz equivale a 100 pesos; en agua embotellada, 38 pesos; 10 pesos en pescados; 49 pesos en huevo; 41 pesos en pollo rostizado; 112 pesos en refrescos y 782 pesos en alimentos y bebidas procesados.

El documento concluye que en el área rural el gasto mensual por persona en alimentos equivale a 1 mil 960 pesos mensuales, mientras que en las ciudades el costo mensual es de 2 mil 597 pesos.

Asimismo, la Línea de Pobreza por Ingresos (LPI) a mayo de 2026 registra un costo total mensual en la canasta alimentaria y no alimentaria de 3 mil 554 pesos en áreas rurales y 4 mil 929 pesos en el área urbana.

Los indicadores ofrecen un referente monetario que determina si los ingresos de la población son suficientes para adquirir los bienes, servicios y alimentos que conforman las canastas alimentaria y no alimentaria.