Acercamiento al cuento “Me dicen que diga quién soy”
Priscila Sarahí Sánchez Leal
Cápsulas literarias
Nunca será una duda la
que nos haga enloquecer,
sino más bien una certeza.
París no se acaba nunca
Este cuento, del libro Suicidios ejemplares, de Enrique Vila-Matas, se desarrolla durante un viaje hacia una isla llamada Babákua, dicho lugar es el punto medular en torno al cual gira el relato. Los personajes principales son dos, pero en este caso nos centraremos sólo en uno, que es quien experimenta el arco de transformación y ve trastocada su identidad, a través de un diálogo con el otro personaje en cuestión.
Uno de los personajes funciona también como narrador y es por medio de quien se conoce todo cuanto va sucediendo, pero la información que se tiene del narrador es prácticamente nula, permanece gran parte del relato sin descubrirse, a manera de incógnito. Es casi al final del cuento cuando rebela su identidad tras mostrar una identificación.
El segundo personaje es un pintor de tendencia realista, llamado Panizo del Valle, un artista que ha dedicado la mayor parte de su vida a pintar la singular isla de Babákua, sus habitantes y costumbres, no obstante, nunca ha estado en ella y no conoce de manera directa cómo es el lugar, así como lo que ahí sucede. Cabe mencionar que Panizo viaja hacia la isla de su imaginario pictórico también de incógnito, pues no quiere ser reconocido por nadie.
Panizo del Valle se dirigía de riguroso incógnito y en viaje tan solitario como emotivo, hacia Babákua, donde no había estado nunca; se dirigía al escenario de su imaginación, la remota península a la que debía toda su gran fortuna, la remota península a la que llevaba más de veinte años pintando de forma infatigable […] pero que jamás en la vida había pisado. (Vila-Matas, p.123)
El primer desvío que hay en el relato es el hecho de que una persona de renombre, como este pintor, quien tiene una certeza cimentada en su obra y su identidad bien definida, decida viajar de incógnito para conocer un lugar desconocido, pero que tanto ha pintado. Por otro lado, es curioso el hecho de que un artista considerado realista, por los demás y por sí mismo, pinte un paisaje en el que nunca ha estado.
La tensión entra en juego cuando el narrador descubre que a bordo del barco está Panizo del Valle, a quien se dirige de inmediato para hacerle saber que lo conoce tanto a él como su obra. El pintor en un primer momento niega su identidad, sin embargo, el narrador está dispuesto a cuestionarlo una y otra vez hasta lograr que acepte quién es y después hacerlo dudar respecto a la veracidad de las escenas que ha pintado de Babákua.
En el relato se menciona que Panizo del Valle era considerado el último pintor realista y él mismo así lo creía, no obstante, el narrador poco a poco va desmoronando esta certeza, bajo el argumento de que ha dedicado toda la vida a pintar un lugar en el que nunca ha estado, por lo que no puede afirmar que su obra sea en verdad realista.
Una vez que aparece este personaje-narrador se abre un cuestionamiento capaz de perturbar la realidad del pintor, insertando múltiples dudas en él. A través de una desconcertante conversación se cuestiona lo que es el arte, así como las formas en las que es percibido e interpretado. Poco a poco, la certeza que Panizo tenía en sus pinturas se va desvaneciendo, hasta llegar al punto de dudar de sí mismo y perderse en un extraño sendero en el que desaparece.
En este cuento, el suicidio no se menciona, ni siquiera llega a insinuarse, pero, los cambios que atraviesa el pintor son evidentes, a manera de muerte simbólica. Rápidamente la desolación y la incertidumbre invaden al artista, convirtiéndolo en un sujeto gris, en medio de una fuerte crisis que pone en duda su identidad. El personaje no se suicida, pero sí desaparece sin dejar rastro alguno.
El narrador conduce al pintor hacia una confusión de lo que es la realidad, sin llegar a resolver tal dilema, pues hay un punto en el que realidad y ficción se cruzan, dando paso a un constante cuestionamiento. En el caso de Panizo, su identidad se diluye en el relato, pero no se llega a saber si logra reconstruirla. La confusión, la incertidumbre y el desdibujamiento aparecen como elementos transgresores, característicos de la posmodernidad y del estilo de Vila-Matas.
El título de este cuento es significativo, en tanto que está planteando la incertidumbre que hay respecto a la identidad de los personajes. Por una parte, se encuentra el pintor cuya identidad es conocida, pero pretende ocultarla, por la otra está el narrador de quien no se tiene mayor información y es en realidad el verdadero desconocido.
Hay un extraño cruce entre ambos personajes, pues se les conoce y a la vez se ignora quiénes son, la conversación juega con las nociones de verdad y mentira, además. Los personajes oscilan entre las dos cosas, en un momento se dice algo de ellos, pero al instante siguiente se duda de la veracidad de aquello que se ha dicho. El viaje está envuelto continuamente por la nebulosa que impide ver una realidad que se transforma a cada momento, según la perspectiva que se tenga.