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Abandono masivo, la incongruencia moral del peregrino

Por Irene Escobedo

Dicen y lo creemos que es un acto de devoción, amor y compromiso la llegada de cientos, de miles de visitantes peregrinos a la basílica de Guadalupe. Llegan de rodillas, descalzos, en caravanas o grupos familiares tras caminatas de ocho y hasta 20 horas.

Los peregrinos llevan consigo las huellas del desgaste que representa la travesía: llagas, lesiones en los pies, deshidratación, debilidad para la mayoría. El gran acto de devoción y las muestras de fe de los peregrinos, no comulga sin embargo con los efectos negativos que provoca el abandono de mascotas que son llevadas con toda intención en las peregrinaciones para después ser abandonadas.

Perros de todas las razas y tamaños que llegan con los mismos estragos del peregrino, desgaste, cansancio heridas, llagas, son animales que quedan a la deriva en el perímetro de la basílica, abandonados.

La historia se repite año con año, el alba apenas despuntaba este 12 de diciembre cuando ya los rescatistas tenían 50 mascotas en resguardo.

Durante las peregrinaciones de 2024, de acuerdo con los reportes oficiales, las cifras de abandono llegaron a números realmente significativos escandalosos, más de 300 animales de compañía rescatados y atendidos por la Agencia de Atención Animal AGATAN. Otras organizaciones civiles reportaron haber atendido a otros 100 perros.

El abandono es masivo, cada uno de los peregrinos tendrá una motivación específica para hacerse acompañar de una mascota, algunos no miden las consecuencias de trasladar a los animalitos a un entorno desconocido donde posiblemente sufrirán un estrés agobiante, en medio de multitudes donde no se les puede atender y terminan  desamparados, desorientados y heridos y que finalmente pierden hasta la posibilidad de un hogar en un entorno como el de la Ciudad de México invadido por la presencia de perros en situación de calle.

Las estimaciones precisan que hay más de 28 millones de perros y gatos deambulando por las calles de la Ciudad de México y cada año se suman 500 mil. Esto cancela toda esperanza de que los animalitos abandonados en torno a la basílica de Guadalupe puedan siquiera aspirar a un hogar temporal.

El hecho indudablemente impacta y pone de manifiesto una  moral incongruente que por un lado implica todo tipo de sacrificios en aras de  limpiar la conciencia, ganarse la gloria y obtener Gracias divinas y por el otro  genera  abandono, que sean otros los que se encarguen y asuman las consecuencias de actos tan irresponsables.