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El pensamiento o la acción en Cervantes o la casa encantada, de Azorín (Parte II)

Priscila Sarahí Sánchez Leal

Cápsulas literarias

Hay siempre en una obra de arte matices finos,
estados espirituales, que apenas podemos expresar
y que, seguramente, en el correr del tiempo,
han de quedar desvanecidos.

–Cervantes o la casa encantada 

…una vez que Postín interrumpe la conversación, tras sentir que la casa había temblado, lo que sucede después confirma sus temores, pues en la casa empiezan a suceder acontecimientos extraños. Aquello que para Víctor representaba una aventura, es para Postín motivo suficiente para querer escapar de aquel lugar.

Aquí, la casa va adquiriendo un sentido distinto, en tanto terreno incierto; representa el misterio y lo desconocido, que es lo que cautiva a Víctor, quien no quiere limitarse a lo que otros cuentan, sino vivir sus propias experiencias y transformarlas en material poético. Tras varios incidentes en la casa, se encuentran con un doctor, quien le ofrece un elíxir que aviva la imaginación de forma permanente.

Una vez más, Víctor se encuentra ante una disyuntiva, ya que el elíxir lo atrae, por la promesa que lleva consigo, pero luego aparece una anciana que le advierte de los peligros de éste; no obstante, nuevamente aparece también Isabel, quien lo anima a beber la pócima, argumentando que qué clase de artista dudaría ante tal ofrecimiento.

Víctor bebe, pero antes el doctor le dice que evoque la imagen de algo que desee ver primero con su nueva percepción. Así, él decide pensar en Cervantes y, tras consumir el elíxir, concluye este acto. 

El tercer acto inicia con la descripción de una casa modesta, más bien pobre, con mucho ruido, gritos y una pequeña habitación, en donde hay un escritorio y los utensilios propios de un escritor del año 1605, año de publicación de la primera parte del Quijote. 

Tienen lugar algunas escenas en donde Cervantes intenta escribir, pero su entorno lo interrumpe constantemente y sus hermanas se muestran inconformes con su quehacer como escritor, sólo su hija, quien también se llama Isabel, muestra admiración por su padre y lo insta a seguir escribiendo y creer más en él mismo. 

Víctor y Postín presencian todo esto tras una puerta y entonces se dan cuenta de que la casa encantada fue en realidad la casa en la que vivió Cervantes. Más adelante los tres personajes se encuentran y tiene lugar una conversación en torno a la poesía, la imaginación, el ensueño, el sentir.

Fragmento: 

MIGUEL.-  ¿Qué será de mi obra dentro de cuatro siglos?

VÍCTOR.-  Es usted, maestro, un poderoso creador. Su obra es admirada universalmente. La creación, en arte, es lo supremo. No hay nada, en arte, superior a la creación. ¿Qué valen los recios y profusos y pedantescos tomos de todos los pensadores al lado de la página alada, sutil, de un novelista o de un poeta?

MIGUEL.-  Sí, es verdad; la cuestión no es saber, sino sentir. Si yo fuera creador no me importaría a mí el no ser pensador. No me importaría a mí que me dijeran: «No sabe». Lo que me importaría sería que me dijeran: «No siente».

VÍCTOR.-  Sentir es lo supremo.