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Estancias infantiles del IMSS: el costo real para mantenerlas


Irene Escobedo

· Dietas exigentes (balanceadas y bajas en grasa), nóminas altas, adelantados sistemas de seguridad y otras condiciones en los contratos de subrogación hacen inoperables las guarderías.

La asfixia financiera bajo la que operan las guarderías infantiles subrogadas del IMSS ha despertado agitación por la cantidad de recursos que propietarios y concesionarios están exigiendo al instituto para respaldar la operación: 9 mil 500 mensuales, que son apenas suficientes para la subsistencia de las estancias.

La inviabilidad financiera está afectando a 630 guarderías en el país, incluidas 16 de Zacatecas, mismas que, además, están en riesgo de cierre definitivo, ya que actualmente operan con un presupuesto de 6 mil 200 pesos mensuales por niño, una cuota financiada por el IMSS que se emplea para afrontar excesivos gastos ordinarios que derivan de las condiciones impuestas en los contratos de operación.

El desfase económico es insostenible para las guarderías subrogadas. Mónica Borrego Estrada, en su calidad de concesionaria del servicio, advirtió que es imposible la renovación de los contratos para 2027 si las condiciones financieras no se mejoran y se equilibran de acuerdo con el presupuesto asignado a las guarderías que opera de manera directa el IMSS y cuyo presupuesto por menor es de casi 18 mil pesos.

Desde 2018, las guarderías que operan bajo el esquema de subrogación con el IMSS enfrentan altos costos operativos y cuotas bajas, derivado de los aumentos acumulados al salario mínimo y otras prestaciones, que en ocho años se incrementaron en un 132 %, mientras que el subsidio del IMSS solo aumentó 44.4 %.

La anatomía del gasto

Cómo se gasta este dinero y por qué son insuficientes los 6 mil 200 pesos mensuales que asigna el IMSS por menor:

El IMSS exige por contrato un modelo de atención integral y de alta seguridad, cuyos costos operativos se han disparado.

Cada guardería precisa de una plantilla especializada, por lo que debe pagar nóminas de educadoras, asistentes educativas, enfermeras, médicos, psicólogos, pedagogos y personal de cocina. El IMSS exige un número determinado de profesionales por cada cantidad de niños, y las guarderías no pueden recortar empleados para ahorrar recursos ni hacer uso solo de “cuidadoras”.

El menú que se exige a los prestadores de servicios para la alimentación de los menores implica también un gasto considerable. El convenio estipula que las estancias deben proveer una alimentación sana, variada y suficiente para los niños, lo que implica cubrir tres comidas al día: desayuno, comida y colación. Los menús deben ser diseñados y avalados por nutricionistas del IMSS.

Los aumentos inflacionarios hacen imposible la operación bajo un esquema de financiamiento tan limitado, explica Teófilo Cervantes, en representación de los concesionarios en Zacatecas.

Por otro lado, los estándares de protección civil y seguridad extrema en guarderías representan un alto costo para los particulares. Al respecto, el IMSS implementó las llamadas cédulas de verificación de medidas de seguridad en guarderías, un gasto que deben costear directamente los concesionarios de manera obligatoria.

Las guarderías deben estar dotadas de un sistema de circuito cerrado de televisión con cámaras de vigilancia, conectadas además a un sistema de alerta contra incendios, detectores de humo y gas, y salidas de emergencia certificadas.

Las estancias deben contar también con dictámenes estructurales, eléctricos y de gas emitidos por peritos certificados, además de un seguro de responsabilidad civil de cobertura amplia.

Uno de los rubros que más afecta el presupuesto es el pedagógico. Los concesionarios deben garantizar una atención integral para los menores, dotándolos de material didáctico, juegos de estimulación temprana y papelería educativa, así como de insumos constantes de limpieza profunda y desinfección, de acuerdo con la norma sanitaria.

Otros gastos, como el mantenimiento de los inmuebles, el pago de servicios y las adaptaciones arquitectónicas especiales, forman parte de las exigencias de los contratos con el IMSS.

Un menú tipo

Las guarderías subrogadas siguen un modelo de alimentación saludable que se rige por la Norma Oficial Mexicana y las cédulas de operación del instituto. Esto implica que no se permiten alimentos procesados, azúcares añadidos ni embutidos comunes; todos los menús deben cubrir los requerimientos calóricos por grupo de edad.

Un menú tipo consiste en otorgar un desayuno integrado por un plato fuerte con alimentos como omelet de huevo con espinacas y queso panela, cocinado sin grasa en exceso; el acompañamiento es a base de frijoles bayos machacados naturales, con una bebida de leche entera pasteurizada, pura, sin saborizantes ni azúcar, y una tortilla de maíz o una rebanada de pan integral.

La colación que reciben los menores en guarderías subrogadas consiste en una taza de fruta picada y agua simple potable; se prohíben jugos o aguas de fruta con azúcar. La comida está integrada por una entrada de sopa de verdura picada en caldo de pollo natural, un plato fuerte con proteínas a base de carne magra con chícharos y un toque de jitomate, además de una porción de carbohidrato y fruta como postre.

Bajo este esquema, los particulares deben cuidar mantenerse alineados con los contratos ante el Instituto Mexicano del Seguro Social, lo que representa un gasto excesivo que no se cubre con 6 mil 200 pesos mensuales, debido a la naturaleza de los servicios y a las propias exigencias del contrato.