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En el umbral del otoño

El otoño es un andante melancólico y gracioso que
prepara admirablemente el solemne adagio del invierno.

-Xavier Wheel

Este 22 de septiembre, alrededor de las 6 de la tarde tendrá lugar el equinoccio de otoño, una estación de especial atmósfera. Las noches se tornan más largas y frías, los animales se preparan para hibernar durante el invierno, por lo que trabajan arduamente en sus refugios y recolección de alimentos, algunos inician su proceso de migración hacia sitios del planeta más cálidos.

En esta temporada, la naturaleza brinda bellas imágenes y sensaciones. Los colores de las plantas cambian a tonalidades naranjas, rojizas, cafés y amarillas; los amaneceres y atardeceres se tiñen de colores que no se perciben en otras temporadas del año; qué decir de las famosas lunas de octubre. Hay un no sé qué en el ambiente, el aire acaricia distinto, los aromas son otros.

Es curioso cómo los colores de las hojas no aparecen como tal, sino que gracias a un proceso químico, se revelan, pues al reducirse las horas de luz, la clorofila también disminuye y, en su ausencia, aparecen otros pigmentos, que ya estaban ahí debajo del verdor, pero no eran visibles hasta entonces.

Astronómicamente, el otoño comienza con el equinoccio, cuando la Tierra alcanza uno de los dos puntos de su recorrido anual en los que la duración del día y la noche se aproxima al equilibrio. A partir de ese momento, en el hemisferio norte, las noches comienzan a ganar terreno.

Más allá de la naturaleza, hay también una construcción cultural y estética del otoño, que se posiciona en las casas y en los establecimientos, incluso en las redes sociales. En las cafeterías aparecen las bebidas y postres de calabaza, canela, vainilla, manzana o especias, no se diga las luces cálidas. En las mesas se ven las velas aromáticas y de formas diversas, las hojas secas, los tonos ocres, la naturaleza muerta.

Algunas personas gustan de realizar pequeños rituales para recibir dicha estación e impregnarle una intención simbólica, para sí mismo y para el entorno. Todo ello brinda una sensación de refugio, ante el exterior que empieza a tornarse frío; cabe señalar que también hay una reducción de serotonina, por lo que la estación se suele asociar con la melancolía.

Existe algo llamado foliage watching que es una actividad turística, en la que miles de personas se trasladan a sitios como Estados Unidos, Canadá, Corea del Sur o Japón para apreciar los paisajes que esta temporada trae consigo.

El otoño es una estación discreta, cuyos cambios se van produciendo sutilmente, con matices que van llegando de a poco, hasta constituirse en el gran espectáculo que en algunas partes de la Tierra alcanza, previo al invierno; sin algarabía. Culturas como la japonesa lo asocian con la introspección y podría decirse que el espíritu deviene más contemplativo.

Cuéntanos cómo experimentas el otoño…