Navegar / buscar

Los niños podrían perder por completo el interés en la lectura

Irene Escobedo

Lo que un día parecía ser el punto que uniría al mundo, el objetivo global más ambicioso, hoy es el mismo que desune, fracciona y aísla. En la era del internet las naciones están dividiéndose; continentes enteros están trabajando en legislaciones para proteger su autonomía informática y garantizar un manejo de información “controlado”.

El fenómeno toma especial relevancia ahora que se han dado a conocer los resultados de la evaluación que mide el nivel de aprovechamiento en lectura y matemáticas para los niños y donde México está reprobado. Pero no es el único país: es una situación que afecta a los niños de todo el mundo y se debe precisamente a dos factores: por un lado, el uso desmedido de tecnología, pantallas, redes sociales y hasta la inteligencia artificial; por el otro, el aislamiento que produce.

La globalización nos está aislando y el sentido de comunidad se está desvaneciendo; nos hemos vuelto seres individualizados, estamos al teléfono en todos los momentos del día y de la vida, y el fenómeno afecta el aprovechamiento académico.

Existe un real riesgo de que los niños pierdan por completo el interés en la lectura y de que las ya graves dificultades preexistentes de comprensión lectora nos lleven a una crisis mundial de aprendizaje, como ya la cataloga incluso la OCDE.

El organismo incluso ha situado a México en el lugar 37 de entre 38 países en comprensión de lectura. Prácticamente la mitad de los niños mexicanos no alcanza el nivel mínimo de competencia lectora.

La UNESCO profundiza aún más y ha alertado que el rezago en lectoescritura básica se está arrastrando desde los primeros grados de primaria entre los niños mexicanos.

¿A qué nos podría llevar esto? Sin duda comenzaríamos a experimentar una especie de analfabetismo crónico funcional, que ya afecta a gran parte de la población de adultos que no saben leer y escribir, que alguna vez aprendieron pero no lo practicaron y que actualmente son quienes engrosan el rezago educativo en materia de analfabetismo en el país. Tras de ellos va permanentemente el INEA, sin lograr hacer mucho.

Otros daños severos podrían ser la falta de un pensamiento crítico en los infantes y la exclusión en la educación superior y técnica debido a las limitaciones que genere la falta de lectura y comprensión. Todo esto en un país donde actualmente hay millones de mexicanos en alfabetismo absoluto, el rezago educativo a nivel básico y cientos de miles de jóvenes sin acceso a la educación superior. En nosotros está desvirtuar la tendencia.