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La defensa de los terrenos y la Laguna del Carpintero no ha terminado

Amparo Berumen

Tomado del Libro “Apuntes del Carpintero”, ISBN 978-607-99399-3-9
que reúne los artículos publicados en el trienio municipal 2005–2007.

El interés por la conservación de los espacios vitales se encuentra en todos los planes de desarrollo, por razón de que los ecosistemas no aguantan más la carga destructiva que conlleva la modernidad. Y aunque no lo parezca, puede decirse que algo se ha ganado en los últimos tiempos en diversos puntos del planeta. Nosotros, a nivel local, hemos defendido a lo largo de este trienio, el suelo y la Laguna del Carpintero. Ningún nivel de gobierno puede ignorar que en Tampico todos los sectores estamos levantando la voz: estudiantes, amas de casa, empresarios, obreros, profesionistas, artistas e intelectuales. No pueden ignorar que estamos JUNTOS en esta toma de conciencia ecológica, que ha de llevarnos a una forma de cultura en la que cuidemos de una vez por todas los espacios verdes.

Esta férrea defensa ciudadana trae a mi memoria aquella Cumbre de Río de Janeiro, en la que ciento tres mandatarios del mundo deliberaban, desde sus posturas, el compromiso de salvar la Tierra. Pero los mandatarios hablaban no sólo lenguas distintas sino DISTANTES, con modismos locales y casi intrínsecos que evidenciaban grandes bagajes con cargamentos que no coincidían ni en sus problemas ni en su solución, aun sabiendo los jefes de estado que la única meta ecológica para el ser humano es aquella que busca un equilibrio adecuado entre hombre y Naturaleza. Cuán lamentable es corroborar que en muchas partes del mundo prevalecen las formas LIBERTINAS y DESCONSIDERADAS de gobierno, que reverencian lo económico por encima de lo que sea. Nosotros lo estamos viviendo.

En su último informe de gobierno realizado el pasado viernes, el alcalde hizo un llamado a la unidad en nombre del progreso. Y aunque usted no lo crea, habló de la prudencia y de la justicia. El antiguo paradigma funciona de manera simple. Se juzga casi cualquier propuesta a partir de la siguiente pregunta: “¿Esto hará que la economía crezca?” Si la respuesta es afirmativa, se acepta chabacanamente, y aquel que se atreva a disentir, es tachado como enemigo de la prosperidad. 

A finales del año pasado, el gobierno de Eugenio Hernández editó el libro Parques Tamaulipecos. En esta obra vuelve a subrayarse la trascendencia de los espacios públicos cuyo desarrollo está a menudo basado en “cuestiones pragmáticas y cuantitativas”, siendo el resultado de ello, una serie de espacios abiertos “faltos de carácter e interés”. En este libro se asienta la importancia de investigar y satisfacer las necesidades físicas, estéticas y ESPIRITUALES de la gente, así como los valores y la esencia del sitio natural en que se ubica: “En todas las épocas y lugares la recreación ha sido considerada como uno de los factores distintivos de la calidad de vida de una sociedad, por ello es indispensable que nuestras ciudades cuenten con espacios que faciliten la convivencia social y el mejor disfrute del tiempo libre. En este sentido consideramos que las buenas ciudades han de contener espacio público que dé a sus habitantes suficientes satisfactores para querer ser parte de esa comunidad. Estamos convencidos que las ciudades tamaulipecas deben diseñarse para que la gente las pueda disfrutar, por ello se hace necesario revalorar la importancia de los parques, a fin de motivar el sentido de pertenencia, procurar la protección al medio ambiente y propiciar la creación de una nueva cultura a favor del desarrollo sustentable”.

Denominando al parque como un “espacio cívico”, el libro aborda en sus ocho capítulos temáticas como la conservación de especies nativas y la protección del abuso y del acceso, de áreas totalmente naturales de terrenos amenazados. Esto último me obliga a mencionar de nuevo la tala del mangle perpetrada hace algunas semanas en la Laguna del Carpintero…

En medio de las amañadas controversias partidistas, los ciudadanos seguiremos defendiendo los terrenos y la laguna porque nos rehusamos a caer en la peligrosa pendiente de que el desarrollo se sustenta en lo mercantil. Y en vez de afirmar con disimulado interés que la instalación de un centro comercial en ese suelo privilegiado traerá beneficios a las generaciones venideras, este alcalde que ya va de salida, debió cuantificar los daños REALES y sus graves consecuencias.

En paciente espera del veredicto federal, los ciudadanos seguiremos defendiendo, con toda LEGITIMIDAD, las dieciséis hectáreas de suelo que nos pertenecen. 

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