El Festival del Folclor devuelve la esperanza a Zacatecas pero no logra borrar el estigma de la violencia
Por Irene Escobedo
· La población se niega a vivir con miedo y se apropia de los espacios públicos.
· Y mientras la inseguridad repercute en medios nacionales e internacionales, las investigaciones por la masacre del 18 de julio siguen en curso.
La cotidianidad de Zacatecas se ha visto fracturada una vez más. Tras la masacre de 10 personas el pasado 18 de julio, la percepción social sufrió un quiebre profundo; que ni el eco del arte de un festival como el del folclor logra evitar que la violencia proyecte una persistente imagen negativa de Zacatecas en el exterior.
Resistencia social: el arte contra el miedo
Y mientras las autoridades se dan cita con la prensa para dar a conocer los avances en la investigación de los hechos que han marcado a Zacatecas tras la muerte de 10 empresarios y servidores públicos, afuera, en las calles, la población se niega a vivir con miedo y se apropia de los espacios públicos. El festival del folklore se ha convertido en un escenario perfecto para dar contrapeso a la crudeza de la violencia. La gente está contenta en las calles.
El impacto y la reputación
A través del Festival del folklore, y por ahora, la cultura ha logrado sanear el entorno de manera temporal. Sin embargo, ni el festival ni las investigaciones que se llevan a cabo a golpe de galope han podido cambiar la reputación internacional de Zacatecas tras los hechos del 18 de julio.
Las alertas de viaje “de boca en boca” siguen vigentes, mientras la cobertura mediática de los crímenes sigue circulando en medios de comunicación y redes sociales, impidiendo que el turismo exterior se recupere del todo para Zacatecas. A nivel local, el orgullo por las tradiciones, como el festival del folclor, no logra apagar los ánimos. En el exterior es distinto, ya hay posturas.
El diario español El País publicó el pasado lunes un titular que resalta: “La violencia en Zacatecas ya empaña el futuro de morena para 2027”.
La operación Rastrillo
Este jueves, el gabinete de seguridad se reunió con la prensa. Lo han hecho a marchas forzadas y por lo menos una vez por semana desde el pasado 18 de julio. El fiscal estatal, Christian Paul Camacho Osnaya; el secretario de Seguridad Pública, Arturo Medina Mayoral, y el secretario general de Gobierno, Rodrigo Reyes Mugüerza, tienen la instrucción de esclarecer los hechos. El gobierno enfrenta la necesidad de dar certezas a Zacatecas por primera vez.
Doce días después de los hechos hay una operación en marcha llamada Rastrillo: 500 militares desplegados, entre ellos 100 pertenecientes a las fuerzas especiales, además de los cuerpos de seguridad locales.
Han peinado toda la zona serrana de Chalchihuites y Sain Alto; en ese perímetro “ya no queda un solo delincuente”, dicen las autoridades. Ya se ha capturado a 14; los otros “se replegaron hacia Durango”. El mando extendió su compromiso de que irán por ellos “hasta donde estén”.
Las líneas de investigación
Las autoridades aseguran que ocho de las 10 víctimas de la masacre se reunieron de manera voluntaria con sus agresores. Sus vehículos fueron localizados en el lugar donde se concentraron y de donde ya no salieron con vida.
Por lo menos siete de estos empresarios y servidores públicos tenían nexos comerciales con la presidencia municipal de Fresnillo, precisó el fiscal. Esta sería la siguiente línea de investigación. Debido a esto, se ampliará a cuatro el número de personas que se llamarán a declarar por parte del ayuntamiento, incluido el alcalde Javier Torres, que ya testificó.
El cierre del telón
Este domingo el festival concluye y cerrará el telón. Cuando la fachada se desvanezca, vendrán otros retos para las familias: los gastos educativos, las preocupaciones cotidianas y el deseo de una paz auténtica.