Así se vivió “La boda de Los Medina”
Este viernes 31 de julio se llevó a cabo el evento tan esperado por todos los jerezanos, que se venía anunciando desde hace varias semanas, “La boda de Los Medina”, una puesta en escena que pone de manifiesto la cotidianidad que se vive en Jerez.
En un juego continuo entre realidad y ficción, los personajes de la obra transitan por distintos espacios característicos del municipio, tales como La Botica del Café, el Jardín Rafael Páez, el Teatro Hinojosa, Burritos La Palma, el Santuario, Sunshine Botanique, Joyería Estefanía Duarte, entre otros.
También hay referencias a momentos específicos de la historia de Jerez, sus tradiciones, su música y, por supuesto, los platillos típicos, además de hacer mención a personajes ilustres, como el poeta Ramón López Velarde, el músico Candelario Huízar y el gobernador Francisco García Salinas.
En ocasiones se rompe la cuarta pared y los personajes transgreden el umbral que delimita el escenario y el espacio de los espectadores, mezclándose unos con otros y haciendo parte de la función y la boda a los asistentes mismos.
Con un tono a menudo cómico y, en ocasiones, conmovedor, la obra nos aproxima al sentir de los migrantes que radican en Estados Unidos, quienes constantemente añoran volver a su tierra, aunque, cabe señalar, no para todos es posible.
A grandes rasgos, la obra sigue de cerca los preparativos de la boda de Mariana, una joven jerezana, y David, hijo de migrantes jerezanos, quien regresa al municipio en vísperas de su boda, junto con su madre y su mejor amigo, Mateo, un regio radicado también en Estados Unidos.
El encuentro entre la familia migrante con su lugar natal despierta un sinfín de emociones y recuerdos vividos en el municipio; además, encontramos la mirada nueva de Mateo, quien asiste por vez primera a la fiesta que es Jerez y, por supuesto, queda maravillado.
Por otra parte, está Mariana, quien atraviesa una singular crisis ante la idea de tener que dejar Jerez e irse a Estados Unidos, tras la boda, y teme que, con la distancia y cambio de residencia, su identidad se diluya, al convivir con un nuevo idioma, la monotonía entre el trabajo y la casa, al otro lado de la frontera, rodeada de gente y sitios desconocidos.
El encuentro entre ambas familias da paso a un diálogo que externa lo que Jerez significa para cada uno de ellos, recorriendo lugares reconocibles y entrañables para los jerezanos, interactuando con objetos característicos de especial simbolismo, como las arracadas jerezanas de plata o degustando la deliciosa nieve y las tostadas.
Al final, Mariana y los demás personajes concluyen que, si bien es compleja la situación de los migrantes, el cariño y los recuerdos que se le tienen a la tierra natal los acompañarán siempre, incluso en los momentos difíciles.
La obra es apta para toda la familia, además de contar con participaciones que incluyen baile y canto, con un guion comprensible para todos, inigualables momentos cómicos y otros que invitan a la reflexión.
Bajo la dirección de Edgar Reyes, junto con Ricardo López-Miranda, como dramaturgo, y Paty Gutiérrez, en la danza, así como el talento de los actores y actrices, la función llegó a buen puerto, con sus dos presentaciones en una misma tarde, y se espera que pueda pisar otros escenarios, en Zacatecas y Estados Unidos.