Navegar / buscar

«No es una aspiración ser cardenal»: el obispo de Zacatecas vislumbra su retiro

Por Irene Escobedo

· Sigifredo Noriega Barceló, obispo de Zacatecas, detalla cómo se prepara para su próxima renuncia canónica a los 75 años, su futuro como emérito y su tajante postura ante el cardenalato.

Cuando le preguntamos al obispo de Zacatecas si le gustaría ser cardenal, su respuesta fue tajante: «No. No es una aspiración». El prelado aclaró que lo máximo en el sacramento del orden es el episcopado, y que cualquier otra designación no cambia la esencia de su labor actual.

A las puertas de la edad canónica de jubilación, el obispo reflexiona en exclusiva para Diálogo sobre el significado de la renuncia, los retos físicos del paso del tiempo y su firme convicción de seguir sirviendo a la Iglesia desde la sencillez de su ministerio.

La visita del nuncio apostólico y el futuro de la diócesis

Después de la visita del nuncio, ¿hay alguna derivación del futuro que le espera a nuestro actual obispo?
En absoluto. La visita del señor nuncio fue muy buena, pero no tenía ese objetivo. Platicamos, pero no hay ninguna disposición. Simplemente acataremos lo que nos manda la Iglesia: a los 75 años, el mero día que se cumpla la edad, se presenta por escrito la renuncia y se le envía al Papa a través del nuncio. Es ahí cuando interviene el nuncio. Ya después el Papa decide cuánto tiempo más nos quedamos.

El significado de ser un obispo emérito

¿Cómo visualiza usted ese momento del retiro?
Mira lo que he visto en mis compañeros: es otra etapa en la vida. Uno sigue siendo obispo, pero ya sin una diócesis a su cargo; por eso se llama ser emérito. Mientras uno se pueda valer por sí mismo, si algún obispo le pide a uno un servicio, acudimos a apoyar.

¿Cómo se prepara para llegar al momento del retiro definitivo?
Como uno se prepara en la vida. Nos cuesta trabajo, ciertamente, cuando llega uno a esta edad. Cuesta aceptar que hay un desgaste, que ya no puedes subir escalones o bajar con tanta seguridad, y que la misma salud se va quebrantando. Es un aprendizaje diario. Yo le pido a Dios que me dé paciencia conmigo mismo para ir aceptando y aprendiendo a vivir esta etapa, porque no se trata de sufrirla.

Destinos y disponibilidad ante la jerarquía católica

¿Dónde se ve usted viviendo en el futuro, monseñor? ¿Zacatecas o su tierra natal?
Mientras yo me pueda valer por mí mismo, voy a estar en varios lugares. La base va a estar aquí en Zacatecas, pero me imagino visitando Sonora, Baja California y adonde me inviten.

Y si llegara la gran noticia de que usted tiene otra oportunidad de continuar adelante, más arriba en la jerarquía católica, ¿sí la aceptaría?
Pues depende de qué servicio le pidan a uno. El hecho de jubilarse no significa que ya no sirves; significa que es otra etapa en la vida. Si el Santo Padre me pide algún otro servicio, yo, encantado de la vida.

¿Le gustaría ser cardenal?

No. No, ser cardenal no es ninguna aspiración.

La vocación religiosa y los grandes retos de Zacatecas

¿Cómo resumiría su servicio religioso hasta el día de hoy?
Servicio, servicio y servicio. Simplemente para eso es. Hago repasos de mi vida, de ciertos momentos más significativos, y la convicción es clara: la vocación es una vocación de servicio.

Y para Zacatecas, ¿qué sigue para nosotros? ¿Cuál sería el gran reto para la Iglesia local?
Para la Iglesia sigue lo que ya traemos entre manos: el proyecto pastoral diseñado para el año 2031. A través de la tercera carta pastoral ya está escrito el camino de lo que sigue. Muchísimas gracias.