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El Café Musain

Cápsulas literarias

Por Priscila Sarahí Sánchez Leal

Uno de los espacios simbólicos que adquiere mayor fuerza en Los Miserables es el Café Musain. Allí se reúnen los jóvenes revolucionarios que conforman los Amigos del ABC, encabezado por Enjolras. Entre sus mesas discuten sobre política, cuestionan la monarquía y sueñan con una Francia republicana. En un principio, este café funciona como un refugio para la conversación, la amistad y los ideales. 

En algún momento de la novela, Marius se acerca al grupo. Tras descubrir la verdad sobre su padre, un militar republicano cuya memoria había sido tergiversada por su abuelo monárquico, rompe con la vida que conocía y termina compartiendo las convicciones de aquellos jóvenes. En este punto, el Café Musain se convierte en un lugar decisivo para su propia identidad. 

Son conmovedoras las escenas que allí se desarrollan, sin embargo, el café deja de ser únicamente un refugio de ideas cuando los estudiantes levantan la barricada durante la insurrección de junio de 1832. El espacio cambia de naturaleza. Las mesas, las sillas y los objetos cotidianos pasan a formar parte de la arquitectura de la resistencia y defender una causa común.

Victor Hugo reúne en ese espacio a personajes tan distintos entre sí; están los estudiantes, pero también los muchachos que viven en la calle, entre ellos destaca Gavroche, un niño de apenas diez años, cuya valentía y astucia resultan decisivos para la resistencia y, al mismo tiempo, profundamente conmovedores. 

También llega Marius, dividido entre el amor por Cosette y la causa republicana. Aparece inesperadamente el viejo Mabeuf, quizá uno de los personajes más entrañables de toda la escena. Más tarde llegan Jean Valjean y el oficial Javert, este último como espía. Llegado este punto, el café es todo un fuerte dispuesto a luchar hasta las últimas consecuencias.

En estas páginas se narra la insurrección, vinculada al contexto histórico y social que atraviesa toda la novela. Resulta simbólico que el mismo lugar que acogió las ideas y sueños de los jóvenes revolucionarios más adelante sea el espacio que los lleva a la acción. Sin duda, un café memorable que, aunque no existió en la vida real, Victor Hugo lo crea inspirado en la atmósfera que se percibía en el Barrio Latino de París, antes de la Insurrección de 1832.