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Día Internacional del Síndrome de Treacher Collins: una recomendación de cine para cultivar empatía

Por Yarahima N. García Carlos

El cine, como herramienta visual, ayuda a visibilizar problemas sociales, económicos, culturales y también médicos. De una forma íntima y respetuosa, algunos productores han logrado narrar historias de vida que nos conmocionan y nos dejan reflexiones y aprendizajes importantes.

Cabe destacar que no todas las películas logran este impacto, pero siempre se agradece el esfuerzo de aquellos que quieren contar una historia desde una realidad compleja y profunda.

En esta ocasión, me gustaría recomendarles la película Wonder 2017 (Extraordinario), basada en la novela de R.J. Palacio, ya que cada 28 de mayo se conmemora el Día Internacional del Síndrome de Treacher Collins.
El síndrome de Treacher Collins se trata de una afección con base genética que afecta al desarrollo craneofacial del feto. Esta alteración del desarrollo se caracteriza por ocasionar una displasia otomandibular simétrica en ambos lados del rostro y la cual se relaciona con diversas anomalías en el cráneo y el cuello.

Se considera que el Treacher Collins aparece en uno de cada 10.000 embriones. Los hijos de padres afectados tienen una probabilidad de sufrir este síndrome de un 50%, y la gravedad de este podrá variar de manera impredecible. Por otra parte, en el 55% de los casos de Treacher Collins la alteración genética surge de manera espontánea, sin haberse establecido todavía las causas de manera clara.

Aquellos que padecen este síndrome pueden presentar complicaciones médicas respiratorias, auditivas, visuales y de movimiento.

Extraordinario cuenta la historia de Augst Puliman, un niño de 10 años que tiene dicho síndrome. La trama se basa en que, después de varios años de estudiar en casa, tiene que enfrentarse a ir a clases a una escuela, donde la convivencia con los demás puede ser incómoda, angustiante y retadora.

Se enfrenta a miradas incómodas, discriminación por su aspecto físico y bullying solo por ser diferente a los demás. Mientras se narran las travesías del pequeño Augst, se va haciendo visible la otra parte de una enfermedad; es decir, en el filme no solo se describe cómo es vivir este síndrome en primera persona, sino también los retos que enfrenta toda la familia, en específico su hermana Via, que en ocasiones se siente invisible.

En esta película podemos encontrar las dos aristas de un padecimiento, así como reflexiones empáticas al respecto. En tiempos donde la apariencia suele tener más peso que la empatía, películas como Extraordinario nos recuerdan la relevancia de mirar más allá de lo físico y comprender realidades que muchas personas enfrentan diariamente.

Esta película invita a practicar la amabilidad, cuestionar nuestros prejuicios y entender que pequeños actos de empatía impactan más de lo que creemos.