Profesionistas desplazan a empleados con menor escolaridad en puestos básicos
Por Irene Escobedo
En las ofertas de empleo, el nuevo requisito para ocupar puestos operativos es el título universitario…
Los altos incrementos al salario mínimo de los últimos 8 años han provocado un efecto adverso, inesperado para la mayoría de los trabajadores: los puestos de trabajo que ofertan las empresas ahora establecen requisitos en los que solamente hay cabida para trabajadores de alto perfil.
Puestos básicos como empleado de almacén manufacturas básicas, atención a clientes, ventas y servicios están siendo ocupados por profesionistas, dispuestos a percibir un salario mínimo equivalente a 9 mil 562 pesos, ante la escasez de empleos profesionales bien remunerados.
El salario mínimo se volvió un imán corporativo
Lejos de mitigar la pobreza laboral, el constante incremento al salario mínimo en los últimos años, ha contribuido a elevar los requisitos de contratación de las empresas dejando sin opción a los trabajadores con estudios de nivel medio o inferior.
Para un recién graduado o un profesionista que está adquiriendo experiencia a nivel licenciatura o ingeniería, los empleos con el pago de un salario mínimo son una especie de salvavidas de frente a un mercado laboral saturado y donde ya nadie escala, sino que se mantienen en su puesto de trabajo.
El comportamiento del mercado laboral es continuamente medido por la encuesta Nacional de Ocupación y Empleo ENOE, que en el último trimestre del año aporta un dato adicional interesante: más del 71% de los profesionistas son desempleados.
Una nueva tendencia en el mercado laboral
Las nuevas oportunidades, laborales impone filtros más estrictos, exigen mayores niveles educativos, habilidades digitales e idiomas en puestos de trabajo que anteriormente solo requerían educación básica. Los principales buscadores de empleo como indeed, Computrabajo y hasta el Servicio Nacional de Empleo dan evidencia de ello.
La alternativa para el empleado promedio con nivel de secundaria ha sido refugiarse en la informalidad o el desempleo ampliando el margen de la pobreza laboral, donde el ingreso promedio es de 3 mil 653 pesos al mes.
De acuerdo con los indicadores generados por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) y con base en la metodología de CONEVAL, la tasa de pobreza laboral en México se ubicó en 30.7% a finales del primer trimestre del año. A decir de los expertos, el punto más bajo del que se tenga evidencia en los últimos 21 años.
Y aunque las estadísticas son un reflejo lastimoso de la realidad de México, el mayor impacto es para más de 40 millones de mexicanos económicamente activos que ahora enfrentan un acceso limitado a alimentos.
A nivel urbano más del 28% de las familias apenas sobreviven a causa de la pobreza laboral; en el sector rural impacta sobre el 46.6% de los hogares.
Son familias que salen adelante a través de la informalidad, sector en el que están atrapados más de la mitad de la fuerza laboral de México, personas con bajo nivel educativo a las que el desempleo afecta de la siguiente manera:
El 25 1% de las personas desocupadas tiene nivel de estudios de preparatoria, el 19.4 de los desempleados cuenta con nivel secundaria; el 8.7% de las personas sin empleo apenas cursó la primaria.