Vero Díaz y la guerra de los clics
Por Irene Escobedo
Para quienes no le siguen el rastro a #VeroDíazSenadora, su estrategia por Zacatecas está intensa. En territorio asegura estar escuchando de cerca y, en redes sociales, parece estar apremiada por el sí a través de banners interactivos (encuestas).
Pero no es la única. En esta carrera anticipada hacia las encuestas y por ganar la candidatura a la gubernatura de Zacatecas por el partido oficial, hay otros que le andan jugando al vivo, «al borde del reglamento».
Los madrugadores revivieron el viejo truco de las encuestas simulando que son obra de terceros: encuestadoras o medios de comunicación.
En el caso de Vero Díaz, el riesgo es innecesario. No requiere de la medición (ni forzada, ni espontánea, ni como estrategia) para demostrar a la dirigencia el grado de aceptación que tiene entre los morenistas. Es muy probable que lo que busca sea disuadir al contrincante. Que vean su ventaja como algo inevitable. ¿Quiénes? Desde Ulises Mejía Haro, José Narro Céspedes y hasta Saúl Monreal; y todos —por cierto— ya le entraron de lleno a la guerra de clics, dándole un sentido de urgencia a lo que no lo tiene. De sobra sabemos que la jugada es entre dos, pero la preferencia es por una.
Vero tiene las cualidades necesarias para el reto, no es de «los mismos de siempre» y muestra empatía genuina. Debe considerar, sin embargo, que pronto Zacatecas comenzará a exigir fondo. No pocos cuestionarán lo que hay detrás de los vínculos familiares y del apoyo oficial.
Como punto vulnerable, Díaz Robles tiene una corta trayectoria política —aunque con buena exposición dentro de los programas del bienestar—, lo que podría interpretarse a simple vista como una candidatura outsider, aspecto no siempre negativo, sobre todo ahora que las candidaturas ciudadanas han tenido un peso importante. Aunque, por supuesto, Vero Díaz no es «alguien de afuera».
Pero —regresando al punto— si Díaz Robles quiere llegar como un perfil «alto positivo», tendrá que comenzar por transparentar los claroscuros de su identidad política, que nacen de la suposición de pertenecer a un sistema (familiar) político. Como prioridad, tendrá que considerar que lo único con lo que no puede llegar a la gubernatura es con un vacío de identidad, sobre todo en un estado que abraza las raíces y valora el sentido de pertenencia.