Crece conectividad infantil: 50% de menores de edad escolar utilizan celular
Por Irene Escobedo
Aunque son solo el 6.7 % de los 150 millones de usuarios, la cifra real de menores podría ser mayor, ya que en hogares de bajos recursos el dispositivo actúa como “niñera digital” desde la primera infancia.
El uso de celulares, generalizado entre la población por necesidades esenciales, es actualmente también una realidad creciente, consolidada entre menores de edad. Las estadísticas indican que más del 50 % de los niños en edad escolar ya son usuarios de telefonía móvil.
En México, tanto el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) como el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) son los principales organismos que miden el uso de tecnologías y evalúan estadísticas de usuarios de telefonía móvil a partir de los 6 años de edad.
De acuerdo con informes recientes, millones de niños de 6 a 11 años tienen una línea telefónica móvil en México.
En cálculos conservadores, se estima que habría unos 6.7 millones de menores usuarios. La realidad, sin embargo, apunta a que la cifra pudiera ser notablemente superior; los números parten de (por lo menos) 8.7 millones de niños con línea activa.
El dato, ya de por sí relevante, se considera todavía discrecional debido a que, del total de usuarios de telefonía móvil, el grupo etario de mayores de 18 años integra usuarios que tienen más de una línea activa, disminuyendo en consecuencia el porcentaje de adultos usuarios de celular y acrecentando el de los menores de edad.
El comportamiento temprano en el uso de telefonía móvil en México cobra especial importancia ante el uso que en otros países tiene la tecnología. En España y otras naciones con avances tecnológicos, los menores comienzan a utilizar celulares a partir de los 11 años de edad.
La comparativa basada en la Encuesta Nacional de Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2025, aplicada por el INEGI, y estudios internacionales como los de la GSMA y USC Annenberg, deduce que en países como Estados Unidos y Reino Unido existen reglas más estrictas respecto a la edad para el uso de telefonía móvil.
Asimismo, destacan el nivel de dependencia que existe en México, calificándolo incluso, por parte de algunas organizaciones internacionales, como un tipo de “adicción” al móvil entre menores de edad.
Si la tecnología está diseñada para usarse y puede contribuir a la formación personal, ¿por qué resultaría desdeñable que los menores tengan un dispositivo en sus manos?
En el caso de México, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) evalúa que los menores de edad utilizan los dispositivos con fines absolutamente recreativos: videojuegos, entretenimiento y ocio, mientras que entre el resto de los países miembros el uso está orientado a la creación de contenido y apoyo para tareas escolares.
Se destaca el dato de que, de 2016 a la fecha, en México se ha incrementado también el uso de equipos móviles entre menores para acceder a redes sociales.
Ante el impacto predominantemente negativo del uso de dispositivos móviles entre menores en el país, el debate se centra en definir el alcance de la responsabilidad familiar frente a la urgencia de marcos legales que impongan límites claros. La discusión, aunque está considerada en la agenda pública, aún no toma la fuerza necesaria para imponer restricciones.
En México no existe una ley que regule el uso de dispositivos para los niños; tampoco hay prohibiciones en reglamentos escolares, salvo en el caso del estado de Tamaulipas, donde la ley de educación establece desde 2025 que los estudiantes de primaria y secundaria no pueden hacer uso del teléfono con fines recreativos durante el horario escolar.
En Francia, Países Bajos y Dinamarca, el uso de teléfonos celulares está regulado para los menores de edad. Estos países cuentan con regulaciones nacionales que impiden que niños que cursan la educación básica tengan acceso a dispositivos móviles.
México, mientras tanto, espera que a nivel legislativo avancen las propuestas para modificar la Ley General de Educación y prohibir el uso de celulares con fines de esparcimiento durante las clases, limitarlo a actividades pedagógicas y bajo supervisión docente.
Otro aspecto relevante es el uso de las niñeras digitales, que predomina sobre todo en hogares de bajos recursos, donde los dispositivos móviles son utilizados por los padres de familia para el entretenimiento pasivo y la contención emocional de los menores dentro de la primera infancia. El teléfono se convierte en un juguete normal desde la cuna.
De acuerdo con especialistas, esta práctica trae consigo un impacto emocional importante, además de problemas en el desarrollo del lenguaje y la motricidad. El cerebro necesita interacción y el desarrollo del habla requiere el uso del lenguaje.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido una alerta sobre el uso “chupón” de celulares, sobre todo en niños menores de 3 años. Las directrices que marca la organización establecen que en edades de 0 a 2 años no se deben utilizar pantallas. De 2 a 5 años, se recomienda su uso una hora al día con acompañamiento de un adulto y contenidos de calidad. La recomendación general, sin embargo, es sustituir el uso de móviles por otro tipo de actividades de estimulación física y mental, y más juego para y entre los niños.