Realidad y ficción en El Quijote y las crónicas de indias
Por Priscila Sarahí Sánchez Leal
Durante los siglos XVI y XVII, en el mundo hispánico surgieron diversos discursos narrativos que intentaban registrar y explicar las transformaciones que trajo consigo el proceso de conquista de América.
Por un lado, se encuentran las crónicas de Indias, textos cuyo objetivo era documentar la experiencia de los conquistadores frente al denominado “Nuevo Mundo”. Por otra parte, está la aparición de la novela en lengua hispana, género inaugurado por Miguel de Cervantes con El ingenioso hidalgo. Don Quijote de La Mancha.
Pese a que se trata de géneros distintos, comparten la particularidad de que ambos tipos de escritura permiten reflexionar en torno a los vínculos existentes entre las nociones de realidad, ficción, verdad y narración, aunque cada uno lo realice a través de mecanismos retóricos diferentes.
Las crónicas de Indias se presentan como relatos verídicos, que sustentan su construcción de la realidad en la experiencia directa de ellos mismos como autores. Con el objetivo de afirmar dicha autoridad, los cronistas utilizan estrategias discursivas como el testimonio personal, la apelación al “yo lo vi” o “yo estuve allí”, detalles minuciosos y una afirmación constante de la autenticidad de lo narrado. En este sentido, la escritura aparece como el medio a través del cual se construye y legitima un discurso en torno a la verdad acerca del “Nuevo Mundo”.
En contraparte, El Quijote se afirma como una obra abiertamente ficcional, no obstante, problematiza las nociones de realidad y verdad. Mediante recursos como el uso de distintos narradores, el manuscrito encontrado, la mediación de Cide Hamete Benengeli, como el supuesto verdadero autor de la novela, la obra pone en entredicho los mecanismos a través de los cuales la escritura tiene la capacidad de producir una apariencia de verdad.
En ambos tipos de textos, la escritura emerge como un espacio en el que se configura una determinada visión de mundo. Si bien, las crónicas de Indias pretenden fijar la verdad de los acontecimientos históricos, El Quijote evidencia lo frágil que resulta esa verdad, al revelar como la narrativa oscila entre realidad y ficción.
Por otra parte, el ideal caballeresco, elemento central de la tradición literaria medieval europea, aparece con sentidos diversos, en tanto que en las crónicas puede leerse desde la representación heroica de los conquistadores. Asimismo, en la novela de Cervantes este ideal es recreado y, al mismo tiempo, parodiado y desmontado, mediante el personaje de don Quijote.