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Bellas de noche (2016): el documental que retrata la humanidad de las vedettes mexicanas

Por Yarahima N. García Carlos

En esta ocasión me permito recomendarles el documental Bellas de Noche (2016), dirigido por María José Cuevas.

Este documental lleva por nombre una de las películas del género de sexicomedias más taquilleras de los años setenta y ochenta, dirigida por Miguel M. Delgado. En ella se narra la historia de Germán «Bronco» Torres, un boxeador retirado que, tras perder su licencia, encuentra trabajo como sacaborrachos en un cabaret, adentrándose en el mundo nocturno de las ficheras y el romance.

Por su parte, Bellas de Noche, el documental, relata el pasado glorioso de Lyn May, Olga Breeskin, Princesa Yamal, Rossy Mendoza y Wanda Seux, quienes en aquella época del cine fueron grandes y reconocidas estrellas.
En esta primera parte, los éxitos, la fama, el dinero y la admiración son relatados en voz de las propias protagonistas, siendo complementados por recursos audiovisuales de las diversas películas en las que actuaron, donde se destaca un ambiente nocturno lleno de lentejuelas, glamour, deseo, sensualidad, belleza y amor.

Las producciones cinematográficas de esos años, en su mayoría, se basaban en estos elementos y, a partir de ello, se desprendían otras actividades como el teatro, la incursión en la música y su cercana relación con figuras políticas del momento.

Sin embargo, esta industria fue desapareciendo poco a poco. Los cambios socioculturales que transformaron los gustos de las personas se hicieron cada vez más evidentes, mientras ellas también enfrentaban el paso del tiempo.

Finalmente, el documental muestra la vida actual de estas famosas vedettes mexicanas: cómo viven su cotidianidad después de la fama, cómo algunas decidieron dedicarse a actividades más «comunes», mientras otras persisten en mantenerse vigentes dentro del medio. Esta parte del documental revela lo más humano del espectáculo, recordándonos que, como espectadores, muchas veces olvidamos que quienes aparecen en pantalla son seres sintientes, como nosotros.

En este documental también se puede apreciar la discriminación por razón de edad dentro del espectáculo, especialmente hacia las mujeres, así como la manera en que los estereotipos y prejuicios funcionan como motores simbólicos de esta exclusión.

Al final, Bellas de Noche no solo nos habla del brillo de un escenario que se apaga, sino de lo que queda cuando la luz deja de apuntar al cuerpo y comienza a revelar a la persona.

Nos enfrenta a una verdad incómoda: la fama, la belleza y el deseo son efímeros, pero las huellas que dejan en el cuerpo y la memoria permanecen.

Este documental nos invita a cuestionar la forma en que consumimos las figuras públicas, especialmente a las mujeres, a quienes muchas veces se les exige juventud eterna, mientras se les niega el derecho de envejecer con dignidad.

Lo más valioso de estas historias que se exhiben es que, detrás del maquillaje, las lentejuelas y la nostalgia, encontramos humanidad: mujeres que ríen, resisten y se reinventan.