De la indignación a la sorodidad: lo que Moxie dice a las jóvenes feministas
Por Yarahima N. García Carlos
En esta ocasión me aventuraré a recomendar una película que no es de origen mexicano: Moxie (2021), como las que hemos venido analizando en esta sección, pero que a pesar de que los contextos culturales, sociales y políticos son diferentes, hay elementos que muchas jóvenes de aquí reconocerán de inmediato, como la rabia que se convierte en acción.
La historia sigue a Vivian Carter, una estudiante de secundaria introvertida que se siente frustrada por el sexismo normalizado en su escuela; por ejemplo, los profesores ignoran los comentarios machistas de los alumnos e incluso los reproducen. Los estudiantes acosan a las chicas y hay reglas no escritas de moralidad, como vestirse, comportarse, etc.
Vivian tenía nociones de que estos comportamientos no eran adecuados, pero aún no sentaba las bases feministas para desafiarlos. Hubo dos puntos de inflexión importantes en la protagonista: la llegada de una nueva compañera, Lucy Hernández, quien comenzó a señalar abiertamente estos comportamientos, dejó de minimizarlos y afirmaba que este tipo de acoso no es broma y que puede llegar a ser peligroso.
El segundo punto de inflexión fue cuando, en un evento escolar, les llega a su celular la actualización de la lista de estudiantes, con adjetivos peyorativos y sexuales. La compañera nueva se queja y le muestra la lista a la directora, pero esta hace caso omiso, justificándolo como cosa de «jóvenes».
Es ahí cuando Vivian decide, inspirada también por el pasado feminista punk de su madre, crear un fanzine anónimo llamado «Moxie». En él denuncia las injusticias de la escuela y anima a otras chicas a rebelarse contra el sistema.
Lo que comienza con un pequeño acto secreto y simbólico termina convirtiéndose en un movimiento entre las alumnas, que comienzan a cuestionar las reglas, apoyarse entre ellas y exigir respeto.
Muchas jóvenes que inician con el feminismo se pueden identificar con esta película, ya que expresa la rabia de darte cuenta del machismo que existe alrededor, el sentimiento de culpa y valentía al cuestionarte todo y, sobre todo, la sororidad que puedes encontrar en grupos como estos.
Personalmente me gusta esta película porque una de las ideas centrales es que no tienes que ser la persona más valiente para empezar un cambio; basta con dar un primer paso, y que las acciones revolucionarias, por mínimas que sean, tienen efectos.