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El toque de silencio: un adiós tras del sacrificio

Por Irene Escobedo

Diariamente en todo el país hay operaciones de alto riesgo que pasan inadvertidas, no son tendencia, pero que continuamente cobran la vida de nuestros soldados.

Desde 2007, más de 800 militares han fallecido en operativos contra el narco. Recientemente, 25 elementos de las Fuerzas Armadas perdieron la vida durante el enfrentamiento que derivó en la captura y posterior deceso de «El Mencho».

Para las fuerzas armadas mexicanas, el sacrificio es un término habitual. Se precisa hoy, mañana y siempre. En todo el país se realizan día con día operaciones de alto riesgo que pasan inadvertidas, que no se convierten en tendencia, pero continuamente cobran la vida de nuestros soldados.

Entre 2007 y 2025, el total acumulado de militares caídos en cumplimiento de su deber fue de 801 efectivos. Las cifras provienen de la Secretaría de la Defensa Nacional (DEFENSA), y las confirman medios de comunicación nacionales.

El sexenio de abrazos fue uno de los más violentos en los años recientes. De acuerdo con información del INEGI publicada por el Universal, de diciembre de 2018 a septiembre de 2024, se acumularon 202 mil 230 asesinatos en nuestro país.

Durante los primeros cuatro años del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el entonces secretario de la Defensa Luis Crescencio Sandoval reportó que como consecuencia de la violencia, 35 militares habían fallecido durante los primeros cuatro años de la administración de AMLO y 228 resultaron lesionados por agresiones contra la delincuencia organizada.

Históricamente, los años con mayor cantidad de personal militar fallecido fueron entre 2007 y 2012, cuando perdieron la vida 174 soldados en enfrentamientos contra el narco.

Para cada uno de los soldados caídos hay un homenaje. El toque de silencio es el último adiós ante el sacrificio. Un solo corneta transmite con el toque marcial el dolor, la tristeza y el profundo respeto para el militar fallecido durante actos del servicio.

El momento suele ser conmovedor, solemne y de acompañamiento para las familias, quienes son parte también del homenaje. Una bandera acompaña el féretro hacia su última morada.

Pero el último tributo, el adiós final es un camino burocrático para las familias, para las viudas principalmente, que tendrán que sortear una serie de trámites sinuosos hasta recuperar la pensión del militar fallecido, que en este caso se traduce en el 100% del haber del grado.

Pero la lealtad, el valor y el sacrificio se compensan de manera crítica, disminuida económicamente para el personal en situación de retiro y sus pensionistas: viudas, hijos y demás beneficiarios.

Cada militar que pasa a situación de retiro obtiene el derecho a cobrar entre el 50% y 80% del haber (dependiendo de los años de servicio y otros factores), una disminución que impacta en la calidad de vida de los militares que sirvieron al país. En el caso de viudas y concubinas esta percepción disminuye drásticamente.

Cabe destacar que recientemente los militares en honrosa situación de retiro recurrieron a medidas coercitivas y de presión con el fin de lograr (casi en el ocaso de 2025) el pago del incremento del 4% a sus percepciones. El beneficio, que se revisa y otorga de manera anual de acuerdo a la inflación, había sido inicialmente omitido, debido a que el recurso «se utilizó» en apoyo a los damnificados de las inundaciones en Veracruz y otras entidades, detalló en un comunicado el Gobierno Federal.

La invisibilidad y hasta aparente desprecio hacia las Fuerzas Armadas quedó de manifiesto. Tropas, oficiales y jefes que durante el activo cumplieron su cuota, que empeñaron años de ausencia en sus familias, que estuvieron al borde del peligro, tenían que estar dispuestos una vez más a salir a recordarle al gobierno lo que por ley y dignidad les corresponde.

Un punto importante a considerar, en el caso del personal militar en retiro, es que los integrantes de las Fuerzas Armadas dejan de permanecer en el activo debido a factores como inhabilitación o la edad en el grado y no a la vejez.

Cientos de militares también se retiran del servicio activo antes de cumplir con 20 años de servicio, por diversos motivos: no ascender en el grado, cumplir la edad límite, enfermedades, lo que impide que gocen de prestaciones como seguridad social o vivienda y principalmente una pensión.

El verde mariposa de AMLO

Un tinte por demás popular en México es el Mariposa. La icónica marca produce específicamente el color verde militar o ultramar 667.
El producto tuvo una gran producción y aceptación entre 2019 y 2021 cuando, para evitar el gasto y dotación anualizada de uniformes de campaña que cada periodo se asignan con variaciones en pixelado y matiz, en su lugar el titular del Ejecutivo Federal recomendó al personal militar pintar los uniformes con el verde mariposa. Fue más que evidente la decadencia en la imagen del glorioso Ejército Mexicano y su personal.
Con AMLO los militares no solamente estaban obligados a los abrazos, sino que dejaron de ser el ejército pulcro, de imagen institucional impecable.

El verde mariposa demeritó el porte y marcialidad de nuestros militares, que además usaron botas tácticas de todos los diseños y colores: color arena, negras, con aplicaciones de tela y pixelado. No hubo tampoco uniformidad en este aspecto.

Tarde, pero la medida se corrigió casi a mitad de sexenio, devolviendo identidad, gallardía y estampa a las Fuerzas Armadas, que pese a las condiciones adversas que les han acompañado a lo largo de la historia, donde permea casi siempre la falta de reconocimiento, continúan siendo una de las instituciones de mayor respeto y eficiencia en México.


Fotografía: Marco Ugarte / Associated Press