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El doble rostro de la sanidad militar

Por Irene Escobedo

La calidad de los servicios médicos del Ejército y Fuerza Aérea ha sido históricamente indiscutible, asociada principalmente a la eficiencia en la formación de médicos militares. La sanidad militar, sin embargo, empieza a dejarse llevar por la decadencia, a alejarse de Dinamarca.

La sanidad militar comienza a contagiarse del mismo padecimiento que el resto del sistema de salud del país: falta de medicamentos e insumos, escasez de especialistas, agendas de citas saturadas, no solo por falta de médicos sino también por la llegada de la Guardia Nacional.

Además, cada vez son más los hospitales militares gestionados por médicos civiles, dejando de lado calidad y espíritu (de cuerpo) castrense.

Y todo esto ocurre mientras el Hospital Central Militar ha recibido una certificación que le otorga el estándar más alto de calidad y seguridad para el paciente en México.

Indiscutiblemente, tal distinción no halaga a los derechohabientes; en ellos pesan, y fuerte, carencias y necesidades que revelan una realidad muy distinta, lejana, muy distante de los 311 estándares internacionales y los mil 378 elementos medibles que en calidad del servicio se adjudicaron en enero al Hospital Central Militar.