Las repercusiones tarde o temprano serán para todos
Por Irene Escobedo
Las declaraciones emitidas por el gobierno del Estado de Zacatecas y la presidenta Claudia Sheinbaum respecto a los hechos violentos registrados el pasado jueves en cercanías del Soyate, no solamente se contraponen.
Las autoridades estatales suavizaron los hechos y afirmaron que no hubo particulares involucrados, mientras al mismo tiempo, la presidenta, con otros datos, admitió que los Aguilar sí fueron atacados «por la razón de que iban pasando por donde había un operativo».
¿Pudieron los Aguilar decidir pasar precisamente donde se llevaba a cabo un operativo cuando cuentan con escoltas que pertenecen a las fuerzas de seguridad de Zacatecas y que de primera mano tienen información sobre enfrentamientos y operativos? No hay duda de que para hacer una confusión debieron estar enterados quienes manejan su seguridad.
Históricamente el estado ha protegido a la familia de Antonio Aguilar asignando personal de las fuerzas de seguridad pagados con dinero público, para su protección personal, coordinados y encabezados por un familiar cercano de Pepe.
Más allá de la trascendencia de los personajes en cuestión, y de si fue un incidente o no, la autoridad hasta continúa justificando la violencia con discursos que evaden la responsabilidad de la autoridad, pretendiendo minimizar los hechos.
El valor o el impacto de la inseguridad no se mide solo por la intencionalidad, influyen el impacto y las consecuencias que pueden traer también para la sociedad.
Pero a nadie le interesa que estemos informados y la inseguridad sigue evolucionando hasta llegar a niveles como los que se reportan, por testigos que estuvieron en ese tramo carretero entre el Soyate y Villanueva, y donde todavía el viernes pasado al mediodía la circulación continuaba cerrada debido a la cantidad de explosivos dispersos en la zona.
¿Y dicen que no es esto una guerra ni tampoco un acto terrorista? Los que ocultan, distorsionan, mienten e insisten en suavizar casi romantizar la violencia (después de los abrazos), que no se olviden que vivimos en el mismo país y las repercusiones tarde o temprano serán para todos.