Celebra catedral festividad del Santo Cristo, señor de la parroquia
Por Irene Escobedo
La sagrada imagen cumple 290 años, es una viva muestra de la fe, la historia y la devoción.
La catedral de Zacatecas celebró la festividad del Santo Cristo, Señor de la Parroquia, en torno a la imagen hay una vasta historia pero también leyendas que han construido la identidad de la iglesia en la diócesis.
La comunidad católica de Zacatecas se congregó el pasado 26 de enero, para celebrar la Festividad en honor del Santo Cristo Señor de la Parroquia, imagen que este año cumple 290 años de su llegada a la Catedral zacatecana.
La historia del Santo Cristo de la Parroquia de Zacatecas está llena de misticismo pero también de antigüedad, valor y tradición.
De acuerdo con los datos históricos, la actual imagen con casi tres siglos de antigüedad, sustituyó a otra del siglo XVI, que se perdió durante un incendio en 1736.
Ese mismo año, el escultor Juan de Santiago, originario de Tlatelolco, talló la nueva figura en el Hospital de San Lázaro de la Ciudad de México.
Antes de ser trasladada a Zacatecas, la imagen fue bendecida en el Convento de las Capuchinas de la Ciudad de México, el 5 de agosto de 1736, la bendición le fue otorgada por el entonces obispo de Durango.
A su llegada a Zacatecas, la imagen pronto se convirtió en el refugio espiritual de los trabajadores, principalmente de los que se dedicaron a la minería, esto debido a los accidentes fatales y calamidades que se originaban en las minas.
El Santo Cristo de la Parroquia o del Santo Entierro representó un motivo de esperanza por su intercesión ante las difíciles condiciones bajo las que trabajaban los mineros.
Durante el periodo colonial, las minas en Zacatecas sufrían continuamente de inundaciones y derrumbes que acababan con la vida de los mineros. Epidemias como la peste y el cólera diezmaban también la salud de los trabajadores en general.
Asimismo, en el siglo XVIII, dentro de las minas el uso de pólvora provocaba explosiones que debilitaban los casi improvisados túneles, que acababan por sepultar a cientos de trabajadores.
Esta realidad que afrontaba la clase trabajadora de Zacatecas, provocó una gran veneración al Santo Cristo Señor de la Parroquia, advocación que comenzó desde la llegada de los españoles a territorio zacatecano.
Diversos historiadores señalan que la ubicación que se le dio a la primera imagen del Santo Cristo, en una capilla improvisada cerca de una hacienda de beneficio, determinó cuál sería el asentamiento en el que se edificarían las primeras casas de los españoles en la ciudad de Zacatecas.
El Santo Cristo ha sido objeto también de múltiples leyendas, una de las más difundidas es la del «Cristo que habló», y que según la tradición, la historia se remonta a mediados del siglo XVIII.
Un artesano humilde, conocido como Cirilo Pereira o «el Santero», fue contratado para realizar una imagen de Cristo. Cirilo estaba pasando por una situación desesperada debido a la enfermedad de su hijo y la falta de recursos. El hecho provocó una disputa con un hombre rico conocido como Don Diego, quien quería apropiarse de la autoría de la obra.
Tras la disputa ocurrió el milagro, el Cristo tomó vida señalando a Don Diego como el que mentía. El clavo del brazo derecho del Cristo salió disparado, el Cristo abrió los ojos y levantando la cabeza, apuntó con su diestra a Don Diego.
La sagrada imagen es hoy en día una viva muestra de la fe, la historia y la devoción de nuestro pueblo que a lo largo de generaciones ha confiado su vida y sus necesidades al Señor Crucificado.