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Calendario de fotografía Luz y Café 2026

Por Amparo Berumen

El pasado Jueves quince, Café Cultura 29 años presentó frente a un gran y atento público, en las instalaciones del Café Plaza Hijas de Tampico, su Calendario de Fotografía LUZ y CAFÉ 2026, con el tema EL AGUA

Mar, Ríos, Lagunas

Los días del presente están aquí, en nuestro interior. Aquí con su agenda diaria e irreversible. Y hay que seguir diciendo aquí, cuantas veces sea necesario, que por sus vaticinios el tiempo del ahora apela a un ejercicio de conciencia, de MIRAR no sólo a nuestro interior sino a todo lo que nos rodea: el tema está en la mirada. Este tiempo en que la inequidad que es amiga de la explotación diezma a los que SÍ SABEN de carencias, exige que hoy nuestra visión de las cosas sea absolutamente otra.

Pese a todos los embates el verde se renueva, se expande en lo posible. Ante el himno de los mares y los árboles y las especies animales, nos vemos obligados a valorar la durabilidad de los espacios. Hemos interrumpido el libre trasegar de la Naturaleza donde todo tiene VIDA PROPIA: cerros, barrancas, manantiales… Han honrado nuestros pueblos a los astros en el infinito y a otras deidades como los espíritus de las semillas, espíritus de los renuevos que se traducen en renacimiento. Nuestros pueblos implicados simbióticamente en la inmanente sacralidad de la Creación. Nuestros pueblos del mundo con sus creencias y sus enseñanzas. Con sus prácticas primigenias, danzas cantadas y rituales invocando el libre caminar de lo que fue escrito en el Libro de los Sueños…


El lenguaje de los años con sus caminos interiores y sus puntos de fuga nos sigue sacudiendo, es como una lectura en alto. De antiguo este lenguaje dicta que la Naturaleza nos ayuda a estar bien. No en vano nuestros orígenes se remontan a bosques y sabanas porque nació la raza humana para la vida mayormente al aire libre; fue creado nuestro oído para el silbo de las aves y en su vaivén los largos brazos de los árboles. Amamos los verdes insignes, los ocres del otoño, y en la piel la caricia del viento. En el deseo de cada uno de nosotros de cuidar los espacios verdes prevalecerá una fuerza íntima, porque sólo estando inmersos en el paisaje seremos sensibles a los problemas en común.

El lenguaje de los años es una lectura en alto que exige sin tregua el cuidado del Medioambiente. Y sentencia que aun los avances tecnológicos y la capacidad del hombre de vencer los retos, el desarrollo de toda cultura irá siempre unido al elemento AGUA, como centro vital con todas sus significaciones. Unido al elemento Naturaleza. Unido al contacto elemental Agua Aire Tierra Fuego. Leamos a Hipócrates, el gran médico de la Grecia antigua:

Hay una corriente común, una respiración común,
todas las cosas se encuentran en simpatía.
El conjunto del organismo y cada una de sus partes,
funcionan en conjunción con el mismo propósito.

El Día Mundial del Medio Ambiente y todos los días de continuo, han subrayado una y otra vez la urgencia de una cultura sustentable: los logros obtenidos en esta materia no son de ninguna manera suficientes. Es triste que hoy todavía no hayamos establecido como una prioridad el cuidado ambiental. ¿Acaso nos hemos detenido a medir nuestra incapacidad reparadora? Es tan inquietante esta realidad, que en muchos países se han establecido por fortuna organismos encargados de señalar el rumbo, y de vigilar el cuidado y el correcto aprovechamiento de los espacios verdes. Es muy preocupante que en estos bosques de varilla y concreto construidos por los humanos, hoy se siga hablando de recursos naturales “negociables”, y no de la Naturaleza como tal.


Para algunos podrá parecer casi romántico, que en esta orfandad originaria y convencional existirá siempre la posibilidad de volver a lo que incuestionablemente nos sostiene: el Amor, la Literatura, la Música, el Arte en todo. Y si en nosotros está, seguiremos dando al exento de voz la buena noticia de que todo esto puede salvarnos, pese a que se han apostado con sus estandartes, innumerables grupos mercantiles que se oponen al noble oficio de cuidar la Naturaleza. Mas la mirada seguirá siendo el recinto divulgativo de la imaginación. Algunos juran que la ilusión vale cuando la realidad la toma de la mano. “Siento el calor del viento en las espumas” –dice Vinicius de Moraes. Y yo juro que a mí no me abandona nunca el viento…


ENVÍO: Texto de Presentación de nuestro Calendario 2026.


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