Se fueron porque quisieron
Por Irene Escobedo
Con bombo y platillo se abrió el año respecto a los logros en materia de seguridad. Evidentemente las cifras van a la baja. De acuerdo con los datos de los últimos diez años Zacatecas pasó de una taza de 27.71% de homicidios dolosos por cada 100,000 habitantes a solo 6.30%.
Sin embargo, llama la atención que, en materia de seguridad, durante 2025 una de las principales tendencias fue la percepción de inseguridad a nivel nacional y que alcanzó al 62% de la población.
Por otro lado, aunque nos bajaron del ranking de las tres principales ciudades más peligrosas., Fresnillo repunto nuevamente al escalar en la sexta posición como una de las ciudades más peligrosas para vivir. La capital del estado ocupa el décimo quinto lugar.
El principal protagonismo que actualmente tiene Fresnillo y lo han destacado organismos observadores y evaluadores de la actividad delictiva es el creciente número de personas desaparecidas y no localizadas.
El municipio concentra la mayor cantidad de casos de personas desaparecidas en el estado. En la zona no son aislados los casos de secuestro y reclutamiento forzado mientras el fiscal general del estado continúa asumiendo el riesgo de afirmar que ocho de cada 10 desapariciones son voluntarias. Se fueron porque quisieron.
No negamos la posibilidad de que muchas personas dejen su lugar de residencia habitual por circunstancias diversas, pero más de 3 mil 800 desaparecidos no pudieron irse sin avisar, nada más porque sí. Pero si ocurrió, entonces estamos ante otra crisis no menos grave, la desintegración de familias por motivos de salud mental emocional o de inseguridad o hasta la falta de empleo o de oportunidades.
En muchos de los casos las personas desaparecidas de manera voluntaria pudieran estar incluso vinculadas a secuestros, problemas legales, financieros, violencia familiar. Valdría la pena conocer el contexto, que la fiscalía aporte mayores elementos para corroborar esta afirmación y en todo caso, de comprobarse, se requeriría de programas de reintegración y reinserción comunitaria y familiar y revisar el contexto en el que se habita en Zacatecas como la falta de empleo y oportunidades incluso aspectos como la violencia familiar que no baja de las 3 mil 000 víctimas por año.