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Ser indiferente al sufrimiento humano es ir contra el evangelio: Obispo

Por Irene Escobedo

Monseñor Sigfredo Noriega Barceló, defendió su postura ante los ataques de la dirigencia de MORENA

Insistió en la necesidad de voltear a ver a los damnificados de la 4T y pidió respeto por la población que protesta.

Desde la creación de la diócesis hace 160 años, los obispos de Zacatecas han sido figuras emblemáticas en la vida social y religiosa de la entidad. Lo es también ahora Monseñor Sigifredo Noriega Barceló obispo de Zacatecas quién defendió su postura luego de ser acusado de intromisión en asuntos de estado.

Con 13 años al frente de la Iglesia católica en Zacatecas Sigifredo Noriega Barceló, no solo ha logrado fortalecer el catolicismo que se había debilitado en la entidad, con valentía ha enfrentado retos como el de la inseguridad, tema sobre el que ha sido directo y enfático, pese a los ataques de que ha sido objeto.

“Es la realidad y hay que decirla y cada quien tiene la libertad de asumirla o rechazarla” confirmó Monseñor, en respuesta a los señalamientos de Rubén Flores, dirigente de Morena que no solo intentó denunciar legalmente al dirigente de la iglesia sino lo calificó de mentiroso luego de que el jerarca se refirió a la grave situación de inseguridad en Zacatecas y a la situación que prevalece en el país.

El obispo de Zacatecas dijo estar tranquilo, consciente también del apoyo que ha recibido y sostuvo “Yo simplemente dije lo que tenía que decir”. Adelantó que de existir alguna denuncia “se atenderá sin problema”.

El obispo que ha recibido manifestaciones de abierto apoyo a favor de su derecho a expresarse, agradeció el gesto, la oración y la simpatía. “Espero sea una semilla de paz y que abone a un tejido social más sano”.

Dijo que independientemente de que sea la ciudadanía o la oposición quién apoya su postura la realidad no se oculta.

Monseñor expresó que “Dios nos pide interesarnos por la gente y sobre todo por la gente que sufre. Si fuera indiferente al sufrimiento humano sería ir contra el evangelio. Por el contrario debemos estar más atentos”.

Insistió en la necesidad de voltear a ver a quién es él considera los damnificados de la 4T, dejo ver una vez más su preocupación por el tema de la inseguridad y sus víctimas, la generación de riqueza y el crecimiento económico lento del país.

Consternado exigió una vez más y pese a la polémica, escuchar a la población que protesta y que los ciudadanos no sean tomados como rehenes “lo cual éticamente es inaceptable”, dijo.

Con su designación como obispo de Zacatecas en 2012, Monseñor Sigifredo Noriega Barceló encontró un Zacatecas que parecía estar sucumbiendo ante la fe católica.

Fue un momento dificil en el que, el número de fieles estaba en declive. El 30% de la población había abandonado la religión para ir al encuentro de otras sectas y filosofías o simplemente para apartarse de la práctica religiosa.

Fue necesario llevar a cabo una labor re evangelizadora, hacer voltear nuevamente a la gente hacia la iglesia, ir al encuentro de la comunidad católica en cada iglesia y comunidad para revertir lo que parecía inevitable.

Para 2020 el Censo de población y vivienda tenía nuevos datos, Zacatecas volvía a ser el bastión de la Iglesia católica en México. Actualmente el 92% de los zacatecanos profesa la fe católica, la media nacional es del 77%.

La diócesis agrupa a un millón 400 mil zacatecanos, que tienen vigente su fe en el catolicismo y es una de las más importantes de México.

Nuestra diócesis tiene un gran significado en el mundo no solo a partir de qué la región fue la cuna para la civilización y evangelización del Norte de México en 1546, su importancia radica también en la contribución de sus obispos todos notables figuras que realizaron una importante labor social y espiritual para Zacatecas desde 1864.

El primero de los obispos fue Ignacio Mateo Guerra y Alba, después Refugio Guerra, Francisco Javier Nuño y Rivera , Antonio López Aviña y otras figuras notables como Adalberto Almeida y Merino, Javier Lozano Barragán, Fernando Mario Chávez Rubalcaba y Sigfredo Noriega Barceló.


Fotografía: Archivo