Subestimados, minimizados e ignorados
Por José Guillermo P.H.
La presidenta y su aparato de aplaudidores se han empeñado en demeritar las recientes manifestaciones de la generación Z en México, a las que se sumaron otros grupos fuera de ese rango de edad y con distintas causas sociales, entre los que destacan aquellos protestando por el asesinato de Carlos Manzo.
Por supuesto, como es natural en cualquier país, también se sumaron políticos intentando aprovecharse de la coyuntura. Pero de ahí a decir que los jóvenes que salieron a protestar lo hicieron porque fueron engañados por alguna clase de fuerza oscura, hay una abismal diferencia.
El ridículo ha sido de tales proporciones que incluso intentaron atribuir a videos generados por inteligencia artificial imágenes que se reprodujeron desde distintos ángulos de brutales abusos policiacos -imágenes que más tarde las propias autoridades se vieron forzadas a admitir como veraces-. Resulta irónico que utilizaran este argumento justamente contra la generación que nació en la era digital; son precisamente aquellos pertenecientes a la generación Z quienes más probablemente van a poder discernirentre un video generado por IA y uno real.
Tampoco resulta difícil para alguien darse cuenta que la opacidad del llamado «bloque negro» ha caído «como anillo al dedo» al gobierno: un grupo sumamente violento que no hace otra cosa que inhibir la participación de ciudadanos genuinamente agraviados por la situación que vive nuestro país, grupo que casualmente no representa problema alguno en las manifestaciones encabezadas por Morena. ¿En verdad esperan que creamos que en tantos años el gobierno no ha sido capaz de identificar a los miembros de este bloque tan violento?
Las descalificaciones y hasta la arrogancia de la presidenta frente a genuinos actos de protesta impulsadas por inconformidades reales -¿o va alguien en su sano juicio a defender la idea de que en México no hay de qué protestar?- no han causado otra cosa que un mayor malestar entre esa generación. Y no hay que confundirse: si bien no todos los jóvenes han salido a protestar, sí es generalizado el descontento con la clase política, incluida, desde luego, la autodenominada 4T, que es vista -y con razón- como más de lo mismo.
La actitud infantil, autoritaria y soberbia de «entre más me critican, más fuerte soy» no les saldrá gratis; la generación Z será definitoria ya para los comicios de 2030 y es poco probable que el hartazgo disminuya entre una población que, en lugar de ser escuchada, ha sido desacreditada, minimizada e ignorada por el poder.
Fotografía: Cuartoscuro